Un país falsificado

Alberto Aziz Nassif

En el Informe no se dijo una palabra sobre el estancamiento económico, la enorme informalidad, la precariedad laboral, nada

Después de escuchar al presidente Peña en su discurso del pasado 2 de septiembre con motivo de su Tercer Informe de Gobierno, compruebo que los presidentes viven en otro país distinto al real, el México de las oportunidades y los logros, el de las grandes reformas y los avances, el México que camina hacia la paz, la inclusión, la calidad educativa, la responsabilidad global y la prosperidad. Sin duda, hay un país real y el país de Peña Nieto.

La estrategia narrativa empezó con un reconocimiento al malestar por las matanzas, la corrupción y las graves dificultades económicas. Sólo al inicio hubo un pequeño reconocimiento de la desconfianza, pero inmediatamente brotó la avalancha de lo realizado. Los datos y los indicadores, la mayoría negativos, tuvieron signo positivo. De la misma forma, hubo una mención hacia el exterior como el responsable de la incertidumbre. Pero, según Peña, todo se arreglará cuando pase la crisis internacional, entonces México será una potencia. Después de esta entrada empezó la batería de avances del programa de gobierno.

La argumentación comenzó con las reformas, 90 reformas a 51 artículos de la Constitución y 13 de ellas reformas estructurales. De tal suerte que somos el mayor reformador de la OCDE. Luego vinieron los datos de un México en paz, o lo que es lo mismo, el manejo de datos en donde se dice que la violencia ha disminuido. El reconocimiento a las Fuerzas Armadas y el discurso del respeto a los derechos humanos. En México lo que pasa todos los días con la violencia, no entra en el país de Peña. Toma datos hasta 2014, pero no dice nada de 2015 donde vuelve a crecer la violencia. Los graves expedientes de violencia, ejecuciones extrajudiciales, no forman parte de ese mundo. Para muestra queda el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH que mostró la falsificación de la PGR sobre el caso de los 43 de Ayotzinapa y demolió la supuesta “verdad histórica”.

Peña hizo un recuento de la pobreza, la extrema o alimentaria ha disminuido, pero la pobreza en general ha crecido en el sexenio. En ningún momento se dijo una palabra sobre el estancamiento económico, la enorme informalidad, la precariedad laboral, nada. Para muestra de lo que pasa en el mundo de la justicia “cotidiana” está el caso de Gustavo Labastida Adriano, obrero de la trasnacional zapatera Bata-Sandak, en Tlaxcala, que está en cárcel por defender sus derechos laborales. La educación se llevó una parte del tiempo, pero sólo se habló de la evaluación, pero nada se dijo sobre un proyecto para la educación. La estrategia global de México es atraer inversión para el extractivismo, la maquila y las empresas multinacionales. La última parte fue para la prosperidad y no queda muy claro si ya llegamos a esta fase o vamos para allá.

El mensaje político se lo dedicó a sus adversarios, a los que ubicó en el lugar de las “salidas falsas”. Es una vieja costumbre caricaturizar a los antagonistas. A Salinas le encantaba construir dos polos, uno a la izquierda y otro a la derecha, para poder situarse en el centro. Peña hizo un gesto similar en contra de la intolerancia, la demagogia y el populismo. Por supuesto, no dijo a qué se refiere ni a quién ubica en ese lado del escenario, el emisor se ubicó en la responsabilidad institucional y la estabilidad.

Lo que se propone para adelante es otro decálogo con una mezcla rara de inglés, Estado de derecho, justicia cotidiana, infraestructura, la Secretaría de la Cultura y austeridad, entre otras. En suma, nos quedamos con más de lo mismo, un país para los informes de gobierno, que avanza en contra de los rezagos y las inercias y otro país para el resto del año, el de la violencia, la desigualdad, la impunidad y la corrupción. Si hubiera un grupo internacional de expertos en cada tema conflictivo, el gobierno de Peña no ganaría un solo caso porque la pobreza crece a diario; la justicia laboral es inexistente; en el combate a la corrupción hay pura simulación, en contraste con lo que acaba de hacer Guatemala; en derechos humanos no hay avance; la captura institucional es mayor cada día. En cada problema se muestra que el país de Peña es falso...

Investigador del CIESAS.
@AzizNassif

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