Pobres, desiguales y capturados

Alberto Aziz Nassif

Las noticias no son novedad, pero son contundentes: según la OCDE, México es el único país de América Latina que registra una tendencia regresiva en la reducción de la pobreza; según Coneval hay dos millones más de pobres

Las noticias no son novedad, pero son contundentes: según la OCDE, México es el único país de América Latina que registra una tendencia regresiva en la reducción de la pobreza; según Coneval hay dos millones más de pobres (EL UNIVESAL, 22 y 24/VII/2015). Además existe una severa desigualdad. La organización internacional Oxfam lanzó una campaña mundial en contra de la desigualdad, Iguales, y propuso como lema “cambiemos las reglas”.

Para México publicó hace unas semanas un documento elaborado por el economista Gerardo Esquivel Hernández, Desigualdad extrema en México.

Concentración del poder económico y político. El texto dice que en 2014 un grupo de “85 personas alrededor del mundo poseen la misma riqueza que la mitad de la población mundial. Para enero de 2015, el número se había reducido a 80”. Según Esquivel, México forma parte del 25% de países más desiguales a nivel internacional y, a pesar de que la desigualdad del ingreso disminuyó entre mediados de la década de los noventas y 2010, la desigualdad crece por dos razones contradictorias: ha aumentado el ingreso per cápita, pero los índices de pobreza permanecen, por lo cual el “crecimiento se concentra en las esferas más altas de la distribución”. El 1% más rico se queda con 21% de los ingresos del país; y el 10% más rico concentra 64% de toda la riqueza de México. Estos datos apuntan hacia una evidencia: “La cantidad de millonarios en México creció en 32% entre 2007 y 2012 (sexenio de Calderón). En el resto del mundo, en ese mismo periodo, disminuyó 0.3%”. En México los multimillonarios no han crecido en número, son 16 personas, pero su riqueza ha crecido de forma exponencial: en 1996 “equivalía a 25,600 millones de dólares; hoy esa cifra es de 142,900 millones de dólares”.

La forma de esta acumulación no se debe sólo a los impulsos de la globalización sobre ciertos mercados, sino a un tipo de tipo de capitalismo de cuates en donde el Estado es una palanca básica para la concentración del ingreso. Sin duda, el modelo neoliberal ha generado transformaciones radicales, que son la raíz de la desigualdad. Los cuatro mexicanos más ricos están ubicados en mercados que pasaron de ser públicos a privados y en actividades concesionadas por el Estado. Se trata de telecomunicaciones, minería y banca. Ellos son Slim, Larrea, Bailleres, Salinas Pliego, entre los más destacados.

Un criterio para poner a prueba las reformas del actual sexenio es la calidad regulatoria del Estado frente a estos grandes intereses. El gobierno actual está muy lejos de modificar los altísimos niveles de concentración monopólica. Un ejemplo de la captura es, en contradicción con el discurso oficial de la baja de precios, que México sigue con las tarifas más caras del triple play, según un estudio reciente con una muestra de 12 países de la OCDE. Por otra parte, la política de los gobiernos del PRI y del PAN para enfrentar una de las más graves consecuencias de la desigualdad, es decir, la pobreza, ha fracasado. Sexenio a sexenio cambia de nombre el programa para combatir la pobreza, pero los niveles no han cambiado en los últimos 20 años en donde ha gobernado la derecha. En realidad no hay combate a la pobreza, sino administración de la pobreza.

Hay tres asuntos claves en el documento de Oxfam: la desigualdad genera que en México tengamos tasas muy bajas de crecimiento; hay dos fracasos que no quieren asumir los gobiernos de derecha: que la política social para abatir la pobreza ha fracasado y que también ha fracasado la idea de que primero hay que crecer para después repartir; con el salario deprimido que tenemos en México, el rezago y la descomposición de los tejidos sociales seguirán avanzando.

Oxfam propone cinco políticas para cambiar las reglas: un auténtico Estado social con enfoque de derechos; una política fiscal progresiva para una distribución del ingreso más justa; un gasto focalizado en educación, salud, infraestructura, (ojo para el presupuesto de 2016); cambio en las políticas salariales y laborales; transparencia y rendición de cuentas reales. Es un proyecto de país completamente lejano a los intereses de la actual coalición gobernante…

Investigador del CIESAS.

@AzizNassif

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