Suscríbete

Una oposición dividida y los abusos del gobierno allanaron el camino para el sucesor de Chávez

En agudo contraste con elecciones recientes en Venezuela, estos días han sido relativamente tranquilos en Caracas y otras grandes ciudades, pese a las acusaciones de fraude contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro

Una oposición dividida y los abusos del gobierno allanaron el camino para el sucesor de Chávez
Nicolás Maduro, hace un gesto durante una sesión especial de la Asamblea Nacional Constituyente para tomar el juramento de presidente reelegido - Foto: Marco Bello/REUTERS
English 25/05/2018 15:57 Gabriel Moyssen Ciudad de México Actualizada 16:23

Read in English

En agudo contraste con elecciones recientes en Venezuela, estos días han sido relativamente tranquilos en Caracas y otras grandes ciudades, pese a las acusaciones de fraude contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro.

Hay varias razones para ello: la oposición se dividió otra vez, se impidió a sus líderes postularse y la asistencia a las urnas disminuyó a 46%—el nivel más bajo en dos décadas—sobre un padrón de 20 millones de ciudadanos.

Una sensación de apatía y resignación flota en el aire después de que Maduro, de 55 años, se aseguró otro periodo de seis años en el Palacio de Miraflores al vencer 68%-21% a Henri Falcón, ex gobernador del estado Lara y antes duro simpatizante de Hugo Chávez que rompió con el oficialista Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) en 2010 y que en 2013 fue jefe de campaña del candidato presidencial Henrique Capriles, ahora inhabilitado para ocupar un cargo público por 15 años, debido a “irregularidades administrativas” durante su mandato como gobernador de Miranda.

Este año, Falcón rompió filas una vez más, con el bloque opositor Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que convocó a boicotear la elección, y decidió presentarse como independiente.

En un artículo publicado en The New York Times, enfatizó que “los boicots electorales casi nunca funcionan. País tras país, las fuerzas opositoras que abandonaron el campo de la competencia electoral han perdido terreno y permitieron a los gobernantes consolidar su poder”.

Ex militar como Chávez, Falcón aceptó que las condiciones eran injustas, pero afirmó que las alternativas eran más sanciones internacionales o un golpe del ejército.

Luego de que cerraran las urnas, declaró que no reconocerá el proceso por diversas anomalías, como la instalación de 13,000 puestos pro gubernamentales cerca de las casillas, y agregó que la abstención promovida por la MUD también dañó su causa.

Otro líder opositor popular, Leopoldo López, cofundador con Capriles en 2000 del partido derechista Justicia Primero, se halla bajo arresto domiciliario.

En 2015 fue declarado culpable de incitación pública a la violencia mediante mensajes subliminales y resultó sentenciado a 13 años y nueve meses de cárcel.
 

Prematuros y sin condiciones

En un comunicado, la coalición MUD, que incluye a la Alianza Bravo Pueblo fundada por el ex alcalde caraqueño Antonio Ledezma, señaló que los comicios fueron prematuros y sin condiciones adecuadas, tras calificarlos de “espectáculo del régimen para dar una impresión de legitimidad que no tiene en medio del sufrimiento de la gente”.

Ledezma fue detenido en 2015, después de acusaciones lanzadas por Maduro respecto a su papel en un presunto plan de Estados Unidos para derrocar al gobierno. Bajo arresto domiciliario, huyó a Colombia y ahora vive en España.

En febrero, el Parlamento Europeo advirtió que no reconocería la elección hasta que varias condiciones se cumplan, como la liberación de presos políticos.

Por su lado, la Organización de Estados Americanos (OEA) llamó al gobierno a cancelar el voto presidencial (el proceso del domingo incluyó elecciones estatales y municipales legislativas).

Debido a las negociaciones fallidas entre el régimen y la MUD, los comicios fueron programados inicialmente para diciembre de 2017, más tarde se cambiaron al 22 de abril y luego se postergaron al 20 de mayo.

En el poder desde la inesperada muerte de Chávez hace cinco años, Maduro utilizó los subsidios alimentarios, distribuidos a través del “Carnet de la Patria”, para asegurarse la victoria, en un momento en que el salario mínimo apenas puede comprar medio kilo de carne y en que la producción de alimentos sólo cubre 20% del consumo, en comparación con el 70% de 2008.

Al reaccionar a las nuevas sanciones impuestas por Washington y el Grupo de Lima contra su gobierno, Maduro anunció el martes la expulsión del principal diplomático de Estados Unidos en Venezuela, el encargado de Negocios Todd Robinson, así como de su lugarteniente, Brian Naranjo, por conspiración.

“Le digo al gobierno de Donald Trump, al gobierno del Ku Klux Klan, le digo que ni con sanciones ni con amenazas pudieron detener las elecciones”, subrayó en un discurso televisado.

Por ahora, Maduro aún puede contar con el respaldo de Cuba, Rusia, China, Bolivia, El Salvador y Nicaragua, entre otras naciones que enviaron observadores a los comicios.
 

Editado por Sofía Danis
Más artículos de Gabriel Moyssen