Esta es Matera, la ciudad-laberinto de Italia

Túneles, callejones que se bifurcan y escaleras esculpidas en piedra

Matera, la ciudad de callejones, túneles, escaleras y laberintos formados por piedra
Matera, la ciudad de los callejones, túneles y escaleras de piedra (Foto: Cortesía Airbnb)
Destinos 28/07/2019 00:00 Samantha Michelle Guzmán Actualizada 09:15
Guardando favorito...

MATERA. — Un guía me aconsejó: “Cuando salgas a pasear, memoriza todos los detalles que puedas del camino, porque todo te parecerá igual”. Pensé que exageraba, hasta que me perdí en las profundidades de Matera. Callejones con vertientes idénticas entre sí, secciones de escaleras y túneles forman parte de este laberinto esculpido en piedra. Como si un grabado de Escher hubiera sido recreado en la vida real. Pasé casi dos horas vagando por ahí, hasta hallar la salida. Pero fueron dos horas de vistas asombrosas y rincones que se quedarán en mi memoria.

Cada 10 o 15 minutos veía algún grupo de viajeros igual de confundidos que yo. Y es que, si visitas esta ciudad, te vas a perder. No es posibilidad, es un hecho.

matera_y_sus_calles.jpg (Foto: iStock)

Matera está al sur de Italia, en la región de Basilicata. Es un destino poco frecuentado por el turismo extranjero, e incluso por los italianos. Es decir, su cultura, paisaje y costumbres permanecen casi intactos. A excepción de los guías o meseros, rara vez encuentras personas que hablen inglés (es más fácil darte a entender en español) y, al menos en el centro histórico, no hay una sola franquicia de comida rápida.

basilicata.jpg (Foto: Basilicata Tourism Board) 

Es la tercera ciudad continuamente habitada más antigua del mundo. Su arquitectura es única. Localizada entre colinas de roca volcánica, aquí no se levantaron construcciones, sino se fueron modelando con el tiempo a partir de cuevas. Por eso sus calles son intrincadas y poseen tonalidades uniformes que van del café al beige. No es raro ver casas apiladas una sobre otra, pues son resultado de la topografía del lugar.

matera.jpg (Foto: iStock)

Cuevas sagradas
Estaba a punto de entrar en la Catedral de Matera cuando una señora, quien vigilaba la puerta, me detuvo. Pidió que me cubriera el área de los hombros, pues era un requisito para entrar. Incluso había una canasta llena de pashminas en préstamo para quien, como yo, llegaba con camiseta o blusa descubierta. Esta es una regla que se repite en la mayoría de los templos de esta región.

La catedral fue construida en 1270, y desde entonces su estructura no ha cambiado casi nada.

Tras una restauración que tomó más de una década, abrió sus puertas al público en 2016. Divide al centro histórico, mejor conocido como Sassi, en dos distritos: Sasso Barisano y Sasso Caveoso.

catedral_0.jpg (Foto: iStock)

Una constante en los templos de la ciudad son los vestigios de la Edad Media. Hay frescos bizantinos pintados en la pared, cuyas tonalidades dejaron de ser tan intensas, pero aún se distinguen perfectamente. Algunas iglesias, como el complejo de Madonna delle Virtù y San Nicola dei Greci, permiten apreciar cómo se labraron a partir de las rocas.

Para trasladarme entre un templo y otro, tomé un tour en Piaggio Ape. Es un vehículo que luce como un híbrido entre moto y camioneta pick up; existe desde los años cincuenta y todavía se utiliza en las zonas rurales de Italia. Parece el único medio de transporte que cabe en algunas calles materanas.

Sabor familiar
Imagina que vas a comer a la casa de tu abuelita. Todo lo que preparó luce delicioso, aunque parece imposible que te termines todo. Esa fue la sensación que tuve cada día en Matera. La gastronomía se caracteriza por seguir recetas tradicionales y las porciones son grandes. El pan con aceite de oliva, las pastas y la pizza son el paraíso de los glotones. Además, la gente local le da preferencia a los ingredientes puros y locales.

comida_en_matera_1.jpg (Foto: Cortesía Airbnb) 

Eso lo comprobé en Il Forno di Gennaro, una panadería artesanal donde se trabaja casi toda la noche para que el desayuno esté recién hecho y calientito cuando los clientes inician su día. El pan se elabora con trigo duro de la región y sigue un estricto control de calidad, por el cual es reconocido como un producto con Indicación Geográfica Protegida, denominación de la Unión Europea.

Ahí estaba Sabrina, hija de Gennaro, el fundador de la panadería. Su familia ha estado en el negocio desde finales de 1800. Me lo contó ella misma, como parte de un pequeño tour que se da todos los días en el interior del local. Apoyó su narración con una serie de fotografías antiguas que mostraban la cotidianidad de los materanos hace más de un siglo.

Junto al horno, un panadero dio forma a una pieza, haciendo énfasis en sus movimientos para que yo los distinguiera claramente. Usó un sello de madera para marcar el producto con la insignia familiar. Inmediatamente después me dio un trozo de masa y me pidió que lo imitara. No pudo evitar reírse cuando vio la pieza deforme que hice. Seguro es una de las partes más divertidas de su trabajo.

Antes de irme probé una focaccia. Es un tipo de pan parecido a la pizza, pero más gordito. Puede llevar toda clase de ingredientes, dulces o salados. En Il Forno di Gennaro suelen prepararlas con aceitunas y tomates.

No creas que por ser tradicional, los restaurantes de Matera son “de viejitos”. La ciudad está llena de sitios innovadores y juveniles. Area 8 es uno de los más buscados; tanto, que en su clientela ha estado el cineasta Wes Anderson y el actor Joaquin Phoenix. Es bar de cocteles, café, teatro y cine al mismo tiempo. Cada fin de semana, en su espacio al aire libre se presentan bandas de rock o DJs.

matera_area_8.jpg (Foto: Cortesía Area 8) 

Si te gusta el vino, debes entrar a la Enoteca Dai Tosi. Para mí, la primera sorpresa fue su diseño. En una cueva subterránea se excavó un par de anfiteatros que sirven como cava y sala de degustación. Las texturas de la roca y las sencillas piezas del mobiliario color verde botella son la única decoración. Hay aproximadamente 250 etiquetas de vino, todas son italianas. Para acompañarlo se sirven bocadillos inspirados en recetas de Basilicata; los presentan como cicchetti, una especie de tapas que son originarias de Venecia.

enoteca_dai_tosi.jpg (Foto: Cortesía Enoteca Dai Tossi) 

Se solicitan viajeros
Escondido entre molinos, colinas y brillantes campos de trigo, se encuentra el pueblo de Grottole. Es un camino de apenas 30 minutos en auto desde Matera, pero parece mucho más remoto. Solo hay 300 habitantes en su centro histórico, y casi todos se conocen. Por eso, cuando llegué con mi grupo era imposible no reconocernos como turistas. Nadie más se detiene en cada esquina para tomar fotos y respira agitado después de caminar un par de calles empinadas.

grottole.jpg (Foto: Cortesía Airbnb) 

Los adultos mayores acostumbran sentarse afuera de su casa para disfrutar del paisaje. Antes de que pudiera decir algo, ellos saludaban en italiano con una sonrisa en el rostro. Quieren que te sientas bienvenido, pues la comunidad está inmersa en un proyecto que busca atraer a los viajeros.

Así es. En un mundo donde los destinos más populares son rebasados por el turismo de masas, Grottole desea que la gente lo conozca para evitar su inminente desaparición. En la localidad hay más de 600 casas vacías porque la agricultura ya no es un negocio tan rentable y, en las últimas décadas, la mayor parte de los habitantes migraron.

Quienes siguen ahí han puesto manos a la obra. Ya existen algunos recorridos guiados por locales, creados con la ayuda de la fundación Wonder Grottole y la empresa Airbnb. A principios de este año, lanzaron una convocatoria para elegir a cinco voluntarios que pasarían tres meses en el pueblo, colaborando con el proyecto. Llegaron 280 mil solicitudes de todo el mundo.

Así conocí a Rocco, quien ha pasado en Grottole toda su vida. Trabaja como estilista, pero se dedica a la apicultura en su tiempo libre. En su tour te explica cómo funciona la cría de abejas y te enseña sus colmenas artificiales.

Antes de iniciar la experiencia, me “blindé” con una enorme chamarra amarilla, guantes y un sombrero que tiene una red metálica en su parte frontal. Cuando terminé, parecía un personaje de la serie “Dark”.

“Vamos a conocer una de las familias menos ‘agresivas’”, dijo Rocco mientras sacaba una rejilla de madera llena de abejas. En menos de un minuto, una lo picó. Completamente “quitado de la pena”, se retiró el aguijón y explicó que esto le pasaba a menudo, aunque los animales lo reconocen por su olor.
Después de observar eso, no creí que me atrevería a dejar que varias obreras caminaran por mi mano. Por supuesto, me equivocaba. También pude ver cómo nacía un par de abejas y se ponía a “trabajar” inmediatamente después.

grottole-italia-airbnb-abejas.jpgFoto: Cortesía Airbnb

Ese mismo día tomé una clase de cocina con Enza, quien prácticamente podría preparar pasta con los ojos cerrados. Sus dos únicos ingredientes eran agua y harina, lo que garantiza la pureza de lo que estábamos a punto de cocinar.

La elaboración de pasta resultó increíblemente relajante. Suavizar la masa, aplanarla con un rodillo hasta que quedara como una tortilla y cortarla parecía más un juego que una receta. Pero, con un solo movimiento, Enza nos opacaba a todos. Apenas movía su mano y obtenía piezas de pasta perfectas. La mía lucía como un pedazo de plastilina.

preparando_pasta_en_grottole.jpg (Foto: Samantha M: Guzmán) 

Entre las experiencias que ya están disponibles en Grottole, también destaca un tour por los antiguos viñedos del pueblo y la elaboración de vino. Es una actividad en pleno proceso de rescate, pues hasta hace poco tiempo los campos se encontraban abandonados.

vinedos_en_grottole.jpg (Foto: Cortesía Airbnb)

Antes de regresar a Matera, me quedé a ver el atardecer junto al Castillo de Grottole. Es una fortaleza medieval que por fuera sigue casi entera, pero por dentro está en ruinas. En un futuro cercano podría convertirse en una atracción turística abierta a los viajeros.

Frente al campo, nada estorbaba para apreciar la puesta del sol. Pocos afortunados estaban ahí, disfrutando el momento. Tal vez nuestro grupo era uno de los últimos en explorar este pueblo en soledad, antes de que el mundo se fascine con él.

GUÍA DEL VIAJERO

Cómo llegar
El Aeropuerto de Bari, en la región de Apulia, se ubica a una hora de Matera. Lufthansa ofrece vuelos redondos, con escala en Múnich, por 37 mil 314 pesos por persona. La primera parte del viaje dura casi 12 horas, y la segunda toma hora y media.

Para trasladarte a Grottole, lo más conveniente es rentar un auto. A través de Skyscanner hay tarifas desde dos mil ocho pesos por cinco días.

Dónde dormir
Una casa entera para dos personas en el centro histórico de Matera te puede costar tres mil 835 pesos por dos noches, por medio de Airbnb.

casa_en_matera.jpg (Foto: Cortesía Airbnb)

Tours
El recorrido en Piaggio Ape lo encuentras en Viator; te cuesta 34 dólares por persona. El resto de los tours que mencionamos está en Airbnb.

Horario
En Matera, el huso horario es GMT+2. Es decir, el reloj va siete horas adelantado con respecto al nuestro.

Clima
La temporada más templada es primavera. El verano es muy caluroso y, en invierno, baja muy drásticamente la temperatura.
 

Guardando favorito...

Noticias según tus intereses

Comentarios