Contraer un resfriado durante los meses de verano es más común de lo que parece. Aunque los catarros suelen asociarse con el frío del invierno, los cambios bruscos de temperatura, el uso constante de aire acondicionado y la exposición a ciertos virus también pueden favorecer la aparición de síntomas respiratorios en esta temporada.
Por ello, además de mantener buenos hábitos de descanso e hidratación, algunos nutrientes pueden formar parte de una rutina enfocada en el bienestar general. Entre ellos destaca la vitamina C, conocida por su papel en el funcionamiento normal del sistema inmunológico.

Los síntomas del resfriado común pueden ser ocasionados por más de 200 virus distintos, señala el portal de los Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. En invierno, los rinovirus suelen ser de los agentes más frecuentes, ya que se desarrollan con mayor facilidad en ambientes fríos; sin embargo, durante el verano también circulan otros virus capaces de afectar la nariz y la garganta.
En esta época, los enterovirus pueden estar relacionados con cuadros respiratorios, además de otros síntomas leves. A esto se suma la exposición frecuente a ambientes cerrados, cambios repentinos de temperatura y una ventilación insuficiente, factores que pueden facilitar la irritación de las vías respiratorias.
El uso inadecuado del aire acondicionado también puede influir. Permanecer durante mucho tiempo en espacios muy fríos y salir después a temperaturas elevadas puede resecar las mucosas y favorecer molestias como congestión, estornudos, irritación nasal, tos seca o dolor de garganta.
Por eso, entre las recomendaciones generales para reducir el malestar se encuentran descansar, beber suficientes líquidos, evitar cambios bruscos de temperatura y regular el aire acondicionado en niveles moderados, de preferencia sin dirigirlo de forma constante hacia el rostro o el cuerpo.
Aunque estas medidas pueden ayudar a cuidar las defensas, es importante recordar que un resfriado suele ser una infección viral y que los suplementos no sustituyen la atención médica cuando los síntomas persisten, empeoran o se acompañan de fiebre alta, dificultad para respirar o dolor intenso.
La vitamina C es uno de los suplementos más populares cuando se habla de resfriados. La evidencia disponible indica que no necesariamente evita que una persona se enferme, pero su consumo regular podría ayudar a reducir de forma moderada la duración de los síntomas en algunos casos.
Este nutriente puede obtenerse mediante una alimentación equilibrada que incluya frutas y verduras como cítricos, guayaba, kiwi, fresas, pimientos y brócoli. Además de apoyar el sistema inmunológico, la vitamina C participa en la formación de colágeno, contribuye a la cicatrización y favorece la absorción de hierro.
Otros nutrientes asociados con el bienestar general son la vitamina D, el zinc, los probióticos y las proteínas, siempre dentro de una dieta variada. Antes de iniciar cualquier suplemento, lo recomendable es consultar a un profesional de la salud, especialmente en personas con enfermedades crónicas, embarazo o tratamientos médicos.
En temporada de calor, cuidar las defensas también implica mantener una alimentación equilibrada, hidratarse, descansar lo suficiente y evitar cambios bruscos de temperatura. La vitamina C puede formar parte de estos hábitos, pero no sustituye la valoración médica, especialmente si los síntomas persisten, empeoran o aparecen fiebre y dificultad para respirar.
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