Aunque vive a miles de kilómetros de su hogar en Japón, Yutani encontró en México más que un escenario para su consolidación como luchador: halló un aliado en su compatriota Okumura.
El experimentado gladiador no sólo le ofrece consejos, también se convirtió en un guía cotidiano que le ayuda a comprender una cultura tan distinta a la suya.
Entre entrenamientos, viajes y funciones, Yutani reconoce que esa amistad fue clave para adaptarse y crecer en un país que lo recibió como uno de sus nuevos protagonistas de la lucha libre.

“Okumura me da muchos consejos, pero es más valioso tenerlo como amigo. Él me explica cosas, como la renta de la casa, pagos y trámites. Es mi paisano y ha estado en México por muchos años; hizo más sencilla la adaptación”, dijo.