Heredera de Marcela, una de las más grandes leyendas de la lucha libre femenil mexicana, el camino de Skadi hacia los encordados estuvo marcado por obstáculos inesperados. Aunque en casa encontró a la primera voz que intentó frenar su llegada al cuadrilátero, la gladiadora decidió abrirse paso con determinación.
Agradecida por las pruebas que enfrentó, la enmascarada reconoce que aquellas dificultades fueron el impulso que necesitaba.
“Ha sido muy complicado ser hija de Marcela. Ella fue más dura como luchadora que como mamá. No quería que luchara, me decía que no lo hacía bien, y tenía razón. Durante mucho tiempo no trabajé, por no tener su autorización”, mencionó.

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La Reina de los Lobos, quien se ha ganado un lugar importante en el CMLL, habló de los sacrificios de su deporte, algo nada extraño ya que convivió con ellos al ver a su madre poner al pancracio como prioridad.
“Ahora a mi mamá le gusta estar conmigo en el ring; siempre me imaginé una dupla con ella. En cuanto a perdernos fechas especiales, hemos vivido toda la vida poniendo la lucha libre como prioridad. Siempre trato de mantener un equilibrio, pero esto es lo que amamos”, finalizó.
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