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Puebla.— Puebla se convirtió en una fiesta tricolor cuando la Selección Mexicana pisó la cancha del estadio Cuauhtémoc.
Para los poblanos, la visita del equipo nacional fue como tener un pedazo de la Copa del Mundo en casa, un acontecimiento que dejó de lado los altos precios, el tráfico interminable y los cierres viales rumbo al inmueble.
La pasión pudo más que cualquier obstáculo, y miles de fanáticos se reunieron con banderas y camisetas para alentar al conjunto dirigido por Javier Aguirre en su primera prueba contra Ghana.
Aunque la escuadra aún no contó con todos los nombres que estarán en la lista definitiva, la presencia de Guillermo Ochoa bastó para encender los aplausos.

“Es una leyenda del futbol mundial, creo que por lo hecho en el pasado merece estar en la lista final y, en una de esas, poder jugar. Aquí en Puebla lo queremos mucho”, dijo Gabriel López, aficionado, a EL UNIVERSAL Deportes.
A la par del reconocimiento para el veterano meta, gran parte de la ilusión de poder trascender recayó en Gilberto Mora y Armando González, quienes con pocos partidos inundaron con sus rostros y camisetas la grada del dos veces mundialista.
Los poblanos los recibieron como si fueran figuras consolidadas, coreando sus nombres, en un gesto que reflejó la esperanza de ver surgir nuevas estrellas.
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