aterrizó en México con el sueño de acercarse a la Copa del Mundo de Norteamérica 2026. Con el aumento de cupos en el Mundial, los caledonios tenían la enorme posibilidad de acceder, primera vez. Nueva Zelanda es el mandamás de Oceanía y la posibilidad siempre había lucido imposible.

Sin embargo, se instaló en las semifinales del Repechaje Mundialista y tenía que enfrentar a Jamaica para intentar avanzar a la final. Un partido los separaba de estar el duelo definitivo por el boleto número 47 a la justa mundialista del próximo verano.

Al ocupar la posición 150 en el Ranking de la FIFA y contar con una plantilla de semiprofesionales, el favoritismo estaba del lado de los Reggae Boyz.

Nueva Caledonia en entrenamiento, previo al repechaje mundialista contra Jamaica - Foto: Carlos Mejía/EL UNIVERSAL
Nueva Caledonia en entrenamiento, previo al repechaje mundialista contra Jamaica - Foto: Carlos Mejía/EL UNIVERSAL

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Sin embargo, Nueva Caledonia se plantó en la cancha del estadio Akron con ganas de hacer historias. Tenían mucho que ganar y nada que perder.

Comenzaron perdiendo muy temprano el partido, tras un error de su portero, pero nunca dejaron de luchar y le metieron dramatismo en los minutos finales.

Desde que inició el encuentro en la casa de las Chivas, el público presente se dedicó a ovacionar y aplaudir cada acción de los caledonios.

La afición tricolor se puso del lado del más débil y estaba entusiasmada en que pudiera lograr la hazaña. Le demostraron su apoyo en cada jugada.

A pesar de que el color estaba más del lado de Jamaica, porque había muchas personas con playeras de los Reggae Boyz y con las famosas pelucas de rastas, el estadio Akron cimbraba cada vez que los futbolistas de Nueva Caledonia realizaban un recorrido, una disputa del balón o un esfuerzo. Les reconocían todo lo intentaban.

Desafortunadamente para esta pequeña nación francesa, sus sueños de clasificar a su primer Mundial se esfumaron. No pudieron quitarle la victoria y los caribeños y se marcharon del Akron con los sueños rotos.

Sin embargo, fuera del terreno de juego ganaron mucho, se ganaron el corazón de México. Nuestro país reconoció el enorme esfuerzo que hicieron para llegar tan lejos .

Los cerca de 41,000 aficionados que se dieron cita en el inmueble tapatío les aplaudieron cuando se escuchó el silbatazo final.

Los jugadores se dejaron querer y agradecieron a los aficionados el apoyo recibido. Se acercaron a la tribuna, sacaron un bandera de México y la lucieron con orgullo. Estaban contentos con el respaldo que le dio un país que no tenía por qué dárselo.

Tanto en el Akron como en las redes sociales, Nueva Caledonia se robó el corazón de los mexicanos. Su participación en Guadalajara quedará marcada en la historia de nuestro futbol.

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