Seattle.— Una de las muchas situaciones que hacen peculiar al Lumen Field es el incesante apoyo de la afición a los Seahawks, la llamada “Número 12”, pero el hogar de los nuevos campeones en la Conferencia Nacional rugió como pocas veces cuando Matthew Stafford no completó aquella cuarta oportunidad dentro de la yarda 10, con poco más de cinco minutos por jugar en el último cuarto.
Justo cuando más se necesitaba de su presencia, la sólida defensiva de Seattle apareció para terminar con el tiroteo en el que se había convertido el partido que definió al rival de los Patriots de Nueva Inglaterra en el Super Bowl LX.
Once años después, Seattle vuelve al juego que define al campeón de la NFL. Lo hace respaldado en una gran defensiva, más allá de lo mucho que sufrió ante los Rams, y con un ataque eficiente, liderado por un quarterback que luce en gran momento, al que los años de experiencia hoy le dan la posibilidad de soñar con el campeonato.
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Porque Sam Darnold fue una de las piezas clave en la victoria (31-27) en el Juego de Campeonato de la Nacional. El pasador terminó con tres envíos de touchdown y 346 yardas.
También brilló Jaxon Smith-Njigba, el líder receptor en la temporada regular, quien contribuyó con 153 yardas y una anotación, pero —sobre todo— atrapadas clave, cuando los Rams amenazaban con meterse al partido.
El corredor Kenneth Walker III es la otra pieza clave en la ofensiva de los Seahawks, que no extrañaron al lesionado Zach Charbonnet. Su corredor les dio 62 yardas y también llegó hasta las diagonales.
Los tres, respaldados por una defensiva que apareció a la hora buena.
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