Con la etiqueta de ser las más jóvenes en la Selección Mexicana de Clavados, Mia y Lia Cueva han encontrado en el equipo mayor no sólo un espacio para crecer, sino una fuente constante de guía.
A pesar de su corta edad (15 años), las gemelas tapatías se han ganado la admiración de sus compañeros, quienes ven en ellas —así como en su hermana Suri— tres realidades prometedoras para el futuro de México en las fosas.
Entre las figuras que han estado cerca de ellas destacan Osmar Olvera y Gabriela Agúndez, referentes de talla internacional que, en medio de competencias cargadas de presión y reflectores, se toman el tiempo de acercarse para transmitirles calma, serenidad y la confianza necesaria para ejecutar su mejor versión en cada clavado, sin importar la competencia que disputen.

A final de cuentas, ellas serán los rostros de los clavados mexicanos durante los próximos años, sin olvidar que no son promesa, sino realidad.
“Los mayores nos dicen que disfrutemos, que hagamos lo que sabemos hacer y los resultados llegarán. Todos son muy buenos con nosotras, en especial Osmar y Gaby, con quienes podemos entrenar en Guadalajara. Siempre buscan darnos calma en los momentos de mayor tensión y eso es muy importante para nosotras”, mencionó Mia.
A pesar de los resultados que han obtenido y la experiencia que acumulan a un ritmo acelerado, Mia y Lia han aprendido a valorar los pequeños respiros fuera de la fosa.
Admiten que, cuando el entrenamiento lo permite, procuran regresar a lo simple y disfrutar su vida, porque no dejan de ser unas adolescentes; eso sí, con un talento pocas veces visto.
“En los pocos tiempos libres que tenemos, somos más de ir al cine y de compras. También nos gusta salir en bicicleta. Tenemos amigos y familia que, al vernos, nos impulsan a seguir como estamos”, finalizó Lia.