Con su tapa convertida en una de las más solicitadas por la afición en cada función y un sinfín de noches de gloria en la Arena México, Máscara Dorada mantiene firme su ambición.
Aunque ya es considerado ídolo, el gladiador reconoce que todavía tiene un sueño pendiente: Arrancar la máscara a una de las estrellas del Consejo Mundial de Lucha Libre.
Ese deseo, más que un reto personal, representa para él la oportunidad de dejar una huella imborrable en la Catedral de la Lucha Libre y demostrar la calidad y el talento que lo han llevado a ganarse el respeto de toda la afición.

“Tengo muchos sueños por cumplir: Quiero encabezar una función de aniversario, hacer historia en Japón y Estados Unidos. Pero también quiero quitarle la máscara a algún rival... Ese es el trofeo máximo en la Arena México. Te puedo hablar de campeonatos, pero pocos han salido de este lugar con la tapa de algún ídolo”, señaló.
Conocido por su velocidad y estilo espectacular, es uno de los pocos gladiadores que cuentan con doble contrato, al formar parte tanto del Consejo Mundial de Lucha Libre como de AEW en Estados Unidos. Para él, esa dualidad es una responsabilidad que lo impulsa a ser distinto.
“Me gusta ser de los luchadores que tienen algo más que ofrecer a la gente. Formo parte de un grupo selecto que tiene dos contratos, y eso es una gran responsabilidad y compromiso: Llevar la lucha libre mexicana como bandera”, concluyó.
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