Con 28 años, María del Rosario Espinoza volvió a escribir su nombre en letras de gloria durante los Juegos Olímpicos Río de Janeiro 2016.
La sinaloense, símbolo indiscutible del taekwondo mexicano, conquistó la medalla de plata en la categoría de más de 67 kilogramos. Aquella presea no sólo fue el reflejo de su disciplina y talento, sino también el último metal que México ha conseguido en este deporte.
Con ese logro, Espinoza completó un legado único: oro en Beijing 2008, bronce en Londres 2012 y plata en Río de Janeiro.

Hoy, retirada de los tatamis, pero no de la pasión por su disciplina, la legendaria atleta observa con esperanza el presente del taekwondo nacional y confía en que los ciclos de gloria volverán, con la mirada puesta en Los Ángeles 2028.
“Veo a México siempre como un país que es peligroso, porque no sabes en qué momento va a reaccionar. El taekwondo mexicano ha tenido estas altas y bajas históricamente, y hoy en día se busca ser mejor. Siempre le voy a desear lo mejor al equipo nacional. Verlos en un Campeonato del Mundo o en Juegos Olímpicos... Verlos triunfar es muy motivante”, mencionó, en entrevista con EL UNIVERSAL Deportes.
Espinoza, actual entrenadora de la Selección Mexicana de parataekwondo y reconocida internacionalmente por su excelencia en esta faceta, compartió un mensaje dirigido a los representantes de hoy.
“No hay que perder las referencias, ya que hay niños que lo practican y, si hay resultados, habrá más gente queriéndose sumar. Para todos los niños que inician en la disciplina, lo más importante es que amen el taekwondo y que sepan que en el deporte van a encontrar oportunidades”, finalizó la legendaria exatleta sinaloense.
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