Joel Huiqui llegó como técnico emergente y hoy está a dos partidos de tocar la gloria con el Cruz Azul. Pocos confiaron en su capacidad para levantar a un equipo golpeado, pero su inicio sorprendió. En cinco partidos, suma cuatro victorias y un empate. La décima estrella ya no parece un sueño imposible.
El exdefensa cementero conoce la presión de la playera celeste. Como futbolista, destacó por su entrega y carácter en la zaga. La afición todavía recuerda la famosa Muertinha, una jugada que marcó su carrera. Ahora, desde el banquillo, intenta dejar otra huella en la historia del club.
Nació en Los Mochis, Sinaloa, aunque creció en el ejido de Ohuira, una comunidad con raíces indígenas Yoreme-Mayo. Su infancia transcurrió entre trabajo duro, disciplina y una familia numerosa: Una hermana y seis hermanos. Ese entorno moldeó el carácter humilde que hoy transmite dentro del vestuario. Sus jugadores lo ven cercano y auténtico.

Comenzó su aventura en las fuerzas básicas del Cruz Azul, en Hidalgo, pero el debut como futbolista profesional ocurrió en el Apertura 2003, con el Pachuca. Ese mismo torneo, levantó su primer título.
Un año más tarde, volvió al Cruz Azul y con el tiempo se convirtió en referente defensivo, hasta 2010. Sus primeros días en La Noria fueron un tormento: La novatada de cortarle el cabello le dolió mucho y uno de los responsables fue Yosgart Gutiérrez. Después defendería al Morelia, en 2011.
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