Desde su reciente debut, con 15 años de edad, Gilberto Mora se convirtió en la nueva estrella del futbol mexicano. Ya sea con los Xolos de Tijuana o la Selección Nacional, el nacido en Tuxtla Gutiérrez ha demostrado que no hay escenario que le quede grande y su desembarco en el balompié europeo solamente es una cuestión de tiempo.
Resultó determinante en Liguilla, en un semestre donde —además— fue el referente del Tricolor Sub-20 en la Copa del Mundo, después de llenarle el ojo a Javier Aguirre con una gran actuación en su primera Copa Oro. El año que viene, lo espera el Mundial, con la posibilidad latente de ser parte del 11 titular.
Su agente, Rafaela Pimenta, asegura que “Gil no necesita el Mundial o la Selección para hacer sus próximos pasos [jugar en Europa]... Lo puede hacer sin eso. Para él, no es un trampolín la Selección o el Mundial, no lo necesita. Él siempre juega como si fuera el último proyecto de su vida, lo demostró en su última participación. Tenía la mano recién operada y seguía entrenando para defender a su país. Su próximo paso no depende del Mundial, depende de él mismo”.

En su rol de representante de futbolistas, pero también de alguien que es cercana a ellos como personas, señala su preocupación por el exceso de expectativas puestas sobre un joven de 17 años de edad.
“En México, están enamorados de Gil y todo es muy padre, mas no sé si es un enamoramiento de verdad o pasajero. Si es pasajero, cuando tenga un error, lo van a condenar. Es muy joven y es imposible decir que —por más tranquilo y sereno que sea— no sea afectado por la opinión pública”, agregó Pimenta.
Ella sabe que el juicio se hace con base en resultados y exclama que “si queremos tener un héroe nacional para los próximos 20 años, tenemos que ayudarlo”.
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