Menos de un mes después del fallecimiento de José Sulaimán, su hijo Mauricio fue designado presidente del Consejo Mundial de Boxeo.
Doce años después, el titular del principal organismo boxístico en el orbe asegura que el pugilismo sirvió como paliativo ante ese gran dolor.
“El boxeo fue el que nos salvó a mi mamá, mis hermanos, los nietos... A la familia, del dolor tan profundo de perder a mi papá”, recuerda, agradecido. “El boxeo nos arropó: Promotores, boxeadores, medios de comunicación, aficionados, nos abrieron su corazón y lo siguen haciendo.

“Al día de hoy, es muy común que platique con alguien y exprese conceptos muy bonitos de José Sulaimán, y eso es el máximo orgullo”, añade Mauricio. “Mi tarjeta de presentación es ser hijo de José Sulaimán, así es que dentro de lo triste y difícil, por otro lado fue una manera tan inmediata de que ese proceso tan difícil lo vivimos de una manera diferente, con mucho cariño y apoyo”.
Lee también Mauricio Sulaimán ve a Julio César Chávez Jr como una “víctima de las circunstancias”
Ya en sus funciones, ha intentado seguir la línea que su padre marcó para dirigir al CMB.
“Lo que hemos tratado como organismo es continuar con los principios y valores de ese grupo que mi papá y la junta de gobierno mantuvieron por tantos años... Muchos de ellos siguen dentro de la junta de gobierno”, aclara. “Buscamos mantener la unidad y que el Consejo Mundial de Boxeo no cambie su esencia, que es velar por el boxeador sobre cualquier otra cosa”.
Lee también Canelo Álvarez, “un fenómeno” que ha dado al boxeo mexicano 14 años de grandeza
Reducir las peleas de título mundial de 15 a 12 rounds y diversas reglas que buscan proteger al peleador son parte del legado de la familia Sulaimán, ya que desea humanizar este deporte. Daniel Blumrosen Juárez