Después de que Diego Armando Maradona salió del Estadio Azteca en hombros, con la Copa del Mundo por lo alto, al vencer a Alemania, tuvieron que pasar cuatro décadas para que el inmueble albergara nuevamente un Mundial.
Esta tarde, el Coloso de Santa Úrsula se convertirá en el único recinto en el mundo en tener tres inauguraciones de un Mundial. Con el duelo entre México y Sudáfrica, el histórico escenario inscribirá en su largo currículum otro evento global.
Sin embargo, hoy el contexto es diferente. En México 1986 la ciudad trabajaba hombro a hombro para salir adelante, luego del terremoto que sacudió a la capital un año antes. Hoy, entre manifestaciones, bloqueos y disputas legales entre palcohabientes y el estadio, los capitalinos lucen divididos.

Centenas de personas trabajan con un ritmo pocas veces visto. La gente va de un lado a otro, corre, se comunica por radios; las marcas dejan a punto sus stands y FIFA supervisa que todo esté en condiciones para la inauguración.
Por otra parte, la prensa internacional pregunta con duda si el riesgo de boicot es real, si el hoy llamado Estadio Ciudad de México está listo para recibir su tercer Mundial. Muchas dudas que quedarán resueltas o confirmarán los fallos que muchos presagiaron.
La historia respalda al mítico Estadio Azteca, es innegable. Su imponente estructura y el mágico historial todavía maravillan a cualquiera; sin embargo, llegó la hora de demostrar por qué es uno de los estadios más emblemáticos en la historia del futbol.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.