Tras alcanzar la final de la Liga MX y despedirse de manera inesperada de Pumas, donde logró ganarse el respaldo y cariño de la afición, Efraín Juárez decidió dar el salto al futbol europeo. Su destino fue el Gyori ETO de Hungría, una institución que apostó por el estratega mexicano y que rápidamente le confió la misión de competir por un lugar en los torneos más prestigiosos del continente.
La principal meta del técnico era conducir al conjunto húngaro a la UEFA Champions League, un objetivo ambicioso que representaba una valiosa oportunidad para consolidar su proyecto en el Viejo Continente. Sin embargo, ese sueño se vio truncado luego de la eliminación frente al Víkingur Reykjavík de Islandia.
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Juárez llegó a la serie convencido de que su equipo tenía los argumentos suficientes para avanzar de ronda y mantenerse en la pelea por un boleto al máximo certamen europeo de clubes. No obstante, la escuadra húngara fue superada en el marcador global por (3-2), resultado que puso fin a sus aspiraciones de alcanzar la Champions League.
La eliminación significó un duro golpe para el entrenador mexicano, quien ahora enfrenta sus primeras críticas de los aficionados, quienes esperan ver a su club luchando en la Conference League, torneo en el que tienen la oportunidad de clasificar.
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Efraín Juárez aún no conoce la victoria en partidos oficiales al frente de su nuevo club, una situación que comienza a incrementar la presión sobre el estratega mexicano, quien arribó a Europa respaldado por el prestigio ganado durante su exitoso paso por el futbol colombiano.