Antes de enfundarse una máscara y convertirse en uno de los referentes del Consejo Mundial de Lucha Libre, Dragón Rojo Jr. encontró su vocación lejos de los cuadriláteros.
Con un silbato en la mano y el compromiso de formar mejores ciudadanos a través del deporte, el gladiador dedicó varios años de su vida a la enseñanza. Aunque el destino terminaría llevándolo a los encordados, su etapa como profesor de educación física dejó una huella imborrable.
“La docencia era mi segunda pasión. Mi nivel favorito eran los niños de kínder; mi meta era desarrollar sus capacidades físicas mediante juegos. Mi filosofía era aprender jugando, por lo que realizaba juegos tradicionales. Les enseñaba sobre la buena alimentación y ellos se emocionaban al verme entrar al salón. También trabajé en primaria, secundaria y preparatoria, durante ocho años", dijo.

El gladiador agregó que, con el paso de los años, varios de sus exalumnos han vuelto a contactarlo a través de redes sociales para enviarle mensajes, pedirle saludos o tomarse una fotografía. Un reconocimiento que lo llena de bastante satisfacción.
"Muchos me escriben por redes sociales y se sorprenden. Cuando voy a Torreón, ellos asisten a verme. Me piden saludos, fotografías y artículos. Di clases en Mapimí, un pueblo con mucha tradición en Durango. Ver que se convirtieron en gente de bien me causa orgullo”. Leobardo Vázquez H.
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