La Guerra Civil comenzó con tambores, batazos y un Estadio Alfredo Harp Helú que olió a pólvora desde la primera entrada.
Los Diablos Rojos del México no tuvieron paciencia ni misericordia: sacaron el tridente ofensivo y aplastaron 14-5 a los Tigres de Quintana Roo en el primer duelo de la serie.
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La noche arrancó con una advertencia clara: aquí no habría espacio para bostezos. En la parte baja del primer inning, el dominicano Maikel Franco levantó a la grada con un cuadrangular por encima del jardín central que llevó también a Jon Singleton al pentágono.
Como si el golpe no bastara, Carlos Pérez apareció con doble productor para el 3-0. El infierno ya tenía temperatura alta.
Tigres logró rasguñar la pizarra en la tercera alta gracias a un sencillo productor de Diego Madero, pero los Diablos respondieron.
El tercer episodio se convirtió en pesadilla felina. Carlos Sepúlveda abrió la llave con doble remolcador, Robinson Canó hizo sonar el madero con imparable productor y Julián Ornelas empujó dos más. El marcador explotó hasta un 9-1.
La ofensiva escarlata no sacó el pie del acelerador. Franklin Barreto sumó otra carrera impulsada en la sexta y, aunque Tigres quiso hacer travesuras en la séptima con jonrón de Cristopher Gastelum y un rally de cuatro carreras, el daño ya parecía intento de apagar un incendio con vaso de agua.
Entonces apareció Robinson Canó para el golpe de gracia. En la octava baja, el veterano mandó la pelota de paseo por el jardín central con un jonrón de dos carreras que selló el 14-5 definitivo y puso la cereza sobre un pastel escarlata bastante generoso.
James Kaprielian firmó una sólida labor desde la loma para llevarse la victoria, mientras Christian Allegretti sufrió una noche para el olvido.
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