Apenas un día después de un debut amargo en Milán‑Cortina, cuando una caída lo obligó a abandonar la pista antes de tiempo, Arly Velásquez volvió a colocarse los esquís con una determinación inquebrantable.

El mexicano, curtido por años de desgaste físico y superación personal, entendió que los Juegos Paralímpicos de Invierno aún le ofrecían dos oportunidades más. No hubo espacio para lamentos: solo respiró hondo, se disculpó ante quienes lo siguen con devoción y permitió que la imponente cordillera italiana le devolviera la calma.

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Con una sonrisa renovada y la mirada fija en la pendiente del Super‑G, Velásquez se lanzó a un descenso impecable este lunes, uno que no solo reivindicó su experiencia, sino que también le regaló el mejor tiempo de su carrera en su quinta participación paralímpica.

La presentación de Velásquez, quien dominó cada curva y sintió en cada metro el respaldo de la gente que no dejó de apoyarlo, concluyó con un tiempo de 1:21.53, marca que celebró levantando los brazos en señal de objetivo cumplido.

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Arly, quien proximamente se convertirá en arquitecto terminará su participación en la justa de invierno el 13 de marzo en la prueba de Eslalon Gigante.

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