El sueño de conquistar el oro en casa se había desvanecido en la Copa del Mundo de Tiro con Arco, pero Alejandra Valencia, Ángela Ruiz y Ana Paula Vázquez —el tridente olímpico mexicano de arco recurvo— no estaban dispuestas a marcharse sin subir al podio en Puebla.
Con la energía renovada tras las dos preseas de bronce obtenidas en el Arco Compuesto un día antes, las mexicanas y favoritas se plantaron frente a España en la disputa por el tercer lugar. El duelo arrancó con dramatismo: la primera ronda se les escapó y el público contuvo la respiración.
La segunda ronda marcó el punto de quiebre. Flecha tras flecha, las mexicanas recuperaron terreno, mientras las europeas resistían con temple, sin dejarse intimidar por la multitud que rugía en su contra. El pulso se volvió eléctrico, cada disparo era un latido compartido entre las arqueras y la afición.
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Fue entonces cuando la confianza regresó. Con serenidad, las mexicanas encadenaron tiros certeros hasta que la última flecha de Ángela Ruiz selló el destino: 6-2 en el marcador. El estallido de aplausos fue inmediato, un reconocimiento colectivo a la entrega y resiliencia de sus arqueras, quienes, con el sabor agridulce de no haber alcanzado el oro, agradecieron la presencia de los fanáticos en las gradas.
"Queríamos el oro, es agridulce porque es bronce, pero nosotras sabíamos y queríamos ir por ese oro. Ahora toca disfrutar y enfocarse en lo que sigue. Me gustaría agradecer a la gente por estar con nosotros", expresó Alejandra Valencia.
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México se había quedado a centímetros de la final tras una medición frente a Turquía, cuando la flecha de Ana Paula Vázquez marcó la diferencia. La arquera, visiblemente afectada, pidió disculpas por lo ocurrido.
"Tengo la espina bien clavada. Es agridulce porque no pasamos a la final. Les voy a ser honesta: cada flecha que tenía debía ser un nueve y terminó siendo un ocho, y eso da mucho coraje. Tengo que cambiar de chip, ahora viene la prueba mixta para seguir creciendo", concluyó Vázquez.
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