El camino hacia la gloria deportiva rara vez está pavimentado. Para los atletas, cada medalla conquistada esconde detrás incontables horas de entrenamiento, disciplina y, quizá lo más doloroso, la renuncia a momentos irremplazables con sus seres queridos.
Alejandra Ortega, marchista mexicana, lo sabe bien. Tras alcanzar la plata en el Campeonato Mundial en Brasil, confesó que la gloria deportiva también implica aprender a vivir lejos de quienes más se ama.
“Todos sabemos que el apoyo de la familia es fundamental, ellos son ese respaldo silencioso que impulsa a cumplir los objetivos. Sin embargo, no siempre es sencillo estar lejos de ellos. El deporte exige concentración absoluta y, muchas veces, el sacrificio consiste en alejarse de quienes más quieres para alcanzar resultados. En mi casa lo entienden, pero no deja de ser una realidad difícil”, compartió, en entrevista con EL UNIVERSAL Deportes.

Ortega, quien inició su carrera a los ocho años en una Olimpiada Nacional, fue recibida con emoción por su familia en el aeropuerto tras conquistar la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Marcha, en Brasil.
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