La ropa deportiva ya no vive únicamente en el gimnasio. Hoy, el activewear es una de las categorías más influyentes de la moda contemporánea, cruzando fronteras entre entrenamiento, estilo urbano y lujo silencioso. Ejercitarse con estilo dejó de ser un extra para convertirse en parte del ritual diario: cómo te mueves, cómo te ves y cómo te sientes.
En 2026, la tendencia apunta a prendas que combinan comodidad, diseño y estética aspiracional, pensadas para pasar del workout al café —o incluso al aeropuerto— sin cambiar de outfit.
Los conjuntos deportivos en un solo color se consolidan como favoritos. Tonos como negro, gris humo, café chocolate, verde oliva y azul marino dominan por su efecto estilizador y sofisticado.

Los sets de leggings de tiro alto con tops deportivos estructurados o bras tipo corset redefinen la silueta y aportan un aire más pulido, ideal para quienes buscan verse arregladas incluso entrenando.
El fit ajustado convive con prendas más sueltas. Pantalones deportivos de pierna recta, joggers amplios y sudaderas oversized se imponen como piezas clave, especialmente para actividades de bajo impacto o looks athleisure. Esta tendencia conecta directamente con la estética effortless que domina la moda actual: prendas cómodas, pero con intención.
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Más allá del diseño, los materiales son protagonistas. Telas de alto rendimiento con acabado mate, efecto segunda piel, control de humedad y compresión estratégica son esenciales.
Las marcas apuestan por tejidos que no solo favorecen el movimiento, sino que también lucen bien fuera del gimnasio, reforzando la idea de que el activewear es parte del guardarropa cotidiano.
Pequeños elementos transforman las prendas deportivas en piezas de moda: costuras visibles, cierres frontales, aberturas estratégicas, tirantes cruzados y cortes asimétricos. Estos detalles aportan personalidad y convierten un look de entrenamiento en un outfit digno de street style, alineado con la estética que domina redes sociales y pasarelas.
Aunque los neutros siguen liderando, aparecen acentos en tonos como rojo profundo, azul y lavanda suave. El contraste se usa con moderación, ya sea en tops, bandas laterales o accesorios deportivos. El resultado: looks equilibrados que rejuvenecen la imagen y proyectan seguridad sin esfuerzo.
La ropa deportiva en tendencia confirma que entrenar también es una forma de expresión personal. Hoy, el estilo no se pausa al hacer ejercicio: se adapta, se mueve y se redefine con prendas que acompañan cada momento del día, dentro y fuera del gym.
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