El llamado “Pandoro Gate” nació en 2021–2022 después de que se detectara que campañas promocionales vinculadas a productos navideños (pandoro de la marca Balocco) y huevos de Pascua sugirieron que parte del precio de venta iría a obras benéficas —en concreto al hospital Regina Margherita de Turín— cuando, según las investigaciones, las donaciones no estaban ligadas a las compras como se anunciaba.
Esa investigación llevó a la apertura de expedientes administrativos y, más tarde, a una acusación penal por estafa agravada a la influencer de moda y empresaria Chiara Ferragni.
El 25 de noviembre, la Fiscalía de Milán solicitó formalmente una pena de un año y ocho meses de prisión por el delito de estafa agravada contra Chiara Ferragni.

El proceso sigue su curso: la defensa niega la comisión de un delito y afirma que muchos de los aspectos ya fueron abordados vía sanciones administrativas y donaciones. La próxima audiencia quedó fijada para diciembre, y la resolución final se conocerá según el calendario judicial.
Antes del proceso penal, Ferragni y sus empresas afrontaron medidas administrativas: investigaciones de la Autoridad Garante de la Competencia y el Mercado italiana (AGCM) y multas por prácticas comerciales calificadas como engañosas.
Además, la influencer de moda ha realizado donaciones y acuerdos económicos —según reportes, el total de aportes y pagos vinculados al caso asciende a alrededor de 3.4 millones de euros, que incluyen pagos acordados con entidades beneficiarias y sanciones administrativas. Ferragni ha declarado que actuó de buena fe y que cerró responsabilidades civiles y administrativas previas.
Leer también: Original 2025: fechas, sede y lo imperdible del Encuentro de Arte Textil
Legalmente, si el tribunal la encontrara culpable, la petición fiscal de 20 meses abriría la vía a una condena potencialmente privativa de libertad (la acusación habla de estafa agravada, cuyo marco penal puede conllevar penas superiores según la gravedad y circunstancias). Además del riesgo penal, las consecuencias prácticas ya visibles y las que podrían ampliarse son:
Chiara Ferragni ha defendido su actuación, sosteniendo que hubo errores de comunicación, pero no intención fraudulenta. Su equipo legal recuerda que ya se han efectuado desembolsos y acuerdos civiles (donaciones y sanciones administrativas) y confía en demostrar la ausencia de dolo en el procedimiento penal. La defensa también ha pedido considerar el cierre de las vías administrativas previas como parte del contexto.
El caso tiene además un efecto de política pública: en Italia ha reabierto la discusión sobre la regulación de los influencers y la publicidad con fines caritativos, impulsando controles sobre cómo se comunican las campañas comerciales que mezclan comercio y filantropía. La atención mediática también revela cómo los consumidores esperan mayor transparencia cuando se asocian ventas con causas.
Leer también: El espectacular vestido de Anahí en la gala de los Emmy
Recibe todos los viernes Hello Weekend, nuestro newsletter con lo último en gastronomía, viajes, tecnología, autos, moda y belleza. Suscríbete aquí:https://www.eluniversal.com.mx/newsletters