Hay prendas que nacen de una tendencia y otras que parten de un lugar mucho más profundo: una historia, un territorio, una forma de vestir que ya existía mucho antes de llegar a las pasarelas. El western pertenece a esa segunda categoría. Sus botas, pieles, cinturones, denim y siluetas funcionales hablan de una cultura que cruzó fronteras y que hoy vuelve a ocupar un lugar importante en la conversación de moda.
Pero cuando se habla de western desde México, la historia adquiere otra dimensión. Y ahí es donde el trabajo de Montserrat Messeguer resulta especialmente interesante.
La diseñadora mexicana construyó su firma alrededor de una mirada contemporánea hacia el norte del país y su cultura vaquera. La marca, fundada en 2017, trabaja con piel, denim, accesorios y calzado, con las botas Jornada como una de sus piezas más reconocibles.

Más que tomar prestados códigos del Viejo Oeste, su propuesta parte de una cultura que forma parte de la historia de México para llevarla a un guardarropa que puede habitar tanto la ciudad como el territorio vaquero.
Antes de convertirse en una estética reconocible dentro de la moda, el vestuario vaquero respondió a una necesidad práctica. Botas, cinturones, prendas resistentes y materiales capaces de soportar largas jornadas a caballo formaban parte de una manera de vestir ligada al trabajo y al campo.
Con el tiempo, esos elementos dejaron de pertenecer exclusivamente a ese contexto. El cine ayudó a convertirlos en una imagen reconocible y la moda comenzó a reinterpretarlos desde distintas perspectivas.
El resultado es el western que conocemos hoy: uno que puede aparecer en unas botas combinadas con denim, en una chamarra de piel, en un cinturón con hebilla protagonista o incluso en una silueta completamente alejada de la ropa tradicional de rancho.
Para Montserrat Messeguer, ese universo se encuentra en el origen mismo de la marca. La firma se define como una oda al norte de México y reconoce en esa región una de las principales fuentes de su identidad creativa.
La propuesta de la diseñadora no se queda en las botas vaqueras. Su universo incluye prendas de piel, denim, accesorios y calzado, construyendo una estética en la que los códigos western conviven con una sensibilidad contemporánea.
Uno de los ejemplos más claros son sus botas Jornada, una de las piezas insignia de la firma. La marca señala que sus botas se fabrican en México mediante procesos artesanales y que su construcción Goodyear Welt forma parte de su propuesta de calzado.
La artesanía también ocupa un lugar importante en este lenguaje. La firma trabaja con artesanos de Tamaulipas en procesos relacionados con la piel, mientras que su sitio destaca la utilización de piel como subproducto de la industria alimentaria.
Es precisamente ahí donde el western deja de ser únicamente una referencia estética y se convierte en una conversación sobre territorio, oficio y diseño.
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La fuerza de Montserrat Messeguer está en haber entendido que el western no necesita reproducirse literalmente para seguir siendo reconocible.
Una bota puede conservar su esencia vaquera y, al mismo tiempo, adquirir una nueva silueta. Una chamarra de piel puede remitir al universo rural sin parecer un uniforme. Un cinturón puede mantener una hebilla western y convertirse en el detalle que cambia por completo un look.
En su propuesta, estos elementos funcionan como códigos que pueden mezclarse, exagerarse o trasladarse a contextos urbanos. La propia marca describe sus botas como piezas pensadas tanto para la vida vaquera como para la ciudad, una idea que resume bien la manera en que ha construido su propuesta: tomar una estética profundamente ligada a México y hacerla funcionar en el presente.
La historia de la firma también habla de la expansión de una propuesta de moda mexicana que no necesita desprenderse de su identidad para encontrar nuevos públicos.
La marca señala que sus piezas han llegado a personalidades como Dua Lipa, Florence Welch y Emily Ratajkowski, mientras que su trabajo ha aparecido en publicaciones internacionales y en plataformas de moda como Mercedes-Benz Fashion Week México.
Ese recorrido resulta relevante porque muestra otra manera de entender el diseño mexicano contemporáneo: no como una reinterpretación literal de símbolos nacionales, sino como una conversación entre lo que ya existe y lo que todavía puede convertirse en algo nuevo. Montserrat Messeguer ha encontrado ese punto de encuentro en el universo vaquero del norte.
Quizá ahí está la diferencia entre llevar una tendencia y construir una identidad alrededor de ella. El western puede regresar cada temporada con nuevas botas, flecos, sombreros o chamarras de piel. Pero detrás de esos códigos existe una historia mucho más amplia, y en México esa historia tiene sus propias raíces.
El trabajo de Montserrat Messeguer parte justamente de ese territorio. Su propuesta toma elementos asociados con la cultura vaquera, los cruza con procesos artesanales y los lleva hacia una moda contemporánea que puede vivir lejos del rancho sin perder la referencia de dónde viene.
En un momento en el que la moda vuelve constantemente la mirada hacia el pasado para encontrar nuevas formas de vestir el presente, mirar hacia el norte de México resulta especialmente poderoso. Porque el western no necesita convertirse en algo nuevo para seguir vigente. A veces basta con contar su historia desde otro lugar.
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