Cuando una firma como Hermès presenta una nueva colección, pocas veces todo gira alrededor de los bolsos o los pañuelos. En la maison francesa, los aparadores también cuentan historias, y este año esa narrativa tiene un acento completamente mexicano.
Por tercer año consecutivo, Hermès México colaboró con Mestiz, un estudio de diseño con sede en San Miguel de Allende, para crear las instalaciones que visten los aparadores de sus boutiques. El resultado es una serie de esculturas tejidas a mano que celebran el oficio artesanal mexicano dentro de uno de los universos más exclusivos del lujo.
Fundado en 2015 por el arquitecto y diseñador Daniel Valero, Mestiz nació con la intención de preservar y reinterpretar las técnicas artesanales mexicanas desde una mirada contemporánea.

Desde su taller en San Miguel de Allende, el estudio trabaja directamente con maestros artesanos de distintas regiones del país para desarrollar mobiliario, iluminación, textiles y objetos decorativos elaborados completamente a mano, donde el diseño actual convive con procesos tradicionales que han pasado de generación en generación.
Esa filosofía es la que, desde hace tres años, ha llevado a Mestiz a colaborar con Hermès México en el diseño de las intervenciones artísticas de sus aparadores.
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Para esta edición, Mestiz desarrolló una serie de criaturas tejidas en mimbre que parecen cobrar vida entre las piezas de Hermès. Las esculturas, elaboradas completamente a mano por artesanos mexicanos, crean un diálogo entre la naturaleza, el diseño contemporáneo y el savoir-faire que caracteriza a la maison francesa.
Lejos de funcionar únicamente como elementos decorativos, las piezas convierten cada aparador en una instalación artística donde el trabajo manual se vuelve protagonista.
El propio estudio compartió el proyecto en redes sociales con el mensaje: “We made a few wicker creatures for Hermès windows across Mexico!”, mostrando algunas de las figuras que hoy forman parte de las boutiques de la firma en el país.
En una industria donde la artesanía se ha convertido en uno de los mayores símbolos del lujo, la colaboración entre Hermès y Mestiz demuestra que el diseño mexicano ocupa un lugar cada vez más relevante en el panorama internacional.
Más que una intervención visual, el proyecto reconoce el valor del trabajo hecho a mano y coloca el talento de los maestros artesanos mexicanos frente a miles de visitantes que recorren las boutiques de Hermès. Una colaboración que confirma que, detrás de las grandes maisons, también hay espacio para las historias, los oficios y las técnicas que nacen en México.
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