Hay días en los que un labial basta para cambiarlo todo. No importa si dormiste poco, si llevas una camiseta blanca o si decidiste salir sin una gota de maquillaje: un rojo intenso, un nude bien elegido o un gloss brillante pueden hacer que todo el look se sienta terminado. Quizá por eso el labial nunca ha pasado de moda. Lo que sí cambió fue la forma de usarlo.
Durante décadas buscábamos el labial perfecto. Hoy preferimos crear uno. En pleno 2026, delineador, barra de labios y gloss dejaron de competir entre sí para convertirse en el trío favorito de las redes sociales, las pasarelas y los neceseres de belleza. Los lip combos son la prueba de que, en maquillaje, la personalización se volvió la tendencia más importante.
El labial ha acompañado la historia de la belleza desde hace siglos, pero fue la cultura pop la que terminó por convertirlo en un símbolo de personalidad. Marilyn Monroe inmortalizó el rojo clásico; los noventa hicieron del delineador café un imprescindible; los 2000 se rindieron al brillo de los glosses. Ahora, la conversación ya no gira alrededor de un solo tono, sino de las combinaciones.

Los lip combos consisten en mezclar dos o más productos para labios —como delineador, lipstick y brillo— para crear un color personalizado, aportar dimensión, dar una sensación de mayor volumen y conseguir un acabado que permanece impecable por más tiempo. El resultado son labios con profundidad y textura, muy distintos al efecto plano que ofrece una sola barra de labios.
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El éxito de esta técnica también refleja una nueva forma de entender el maquillaje. Hoy importa menos seguir tendencias al pie de la letra y más construir un estilo propio.
Esa idea coincide con los resultados del estudio Sácateladuda: Maquillaje y Autoestima, realizado por Avon y Gentedemente, donde 84% de las mexicanas afirma que utiliza el maquillaje para destacar los rasgos que más le gustan de su rostro, mientras que 80% considera que maquillarse le ayuda a expresar su personalidad.
Además, el estudio revela que 69% de las mexicanas percibe el maquillaje como una herramienta “energética”: aplicar un poco de color en los labios basta para sentirse más despierta, segura y lista para enfrentar el día, incluso cuando el resto del rostro permanece al natural.
En este contexto, marcas como Avon, con líneas como Ultra Color, han apostado por ofrecer una mayor variedad de tonos y acabados que invitan precisamente a mezclar, superponer y experimentar con diferentes combinaciones.
Quizá esa sea la razón por la que el labial sigue siendo uno de los productos de belleza más icónicos: nunca deja de reinventarse. Antes se trataba de encontrar “el rojo perfecto” o “el nude ideal”; hoy la conversación cambió y la creatividad ocupa el primer lugar.
En el Día Internacional del Labial, queda claro que el protagonista ya no es un color específico, sino la libertad de combinar texturas, acabados y tonalidades hasta encontrar una fórmula que se sienta propia. Porque, al final, el mejor labial ya no viene terminado desde la tienda: muchas veces nace frente al espejo, cuando decides mezclar dos, tres o hasta cuatro productos para crear uno que no tiene nadie más.
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