La denuncia sobre la destrucción de patrimonio arqueológico en los “Parques de la memoria” del Tren Maya suma dos voces de importantes arqueólogas mexicanas: en primer lugar, la investigadora emérita del INAH Noemí Castillo Tejero, quien cuenta con 70 años de experiencia en el campo de la arqueología y casi 75 años siendo parte de la institución; y la arqueóloga Sara Ladrón de Guevara, primera rectora de la Universidad Veracruzana y miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM.
Ambas arqueólogas son críticas con el proyecto de salvamento arqueológico del Tren Maya —dirigido por Manuel Pérez Rivas—, y señalan la gravedad de los hechos. Ladrón de Guevara apunta que es la primera vez en la historia de la arqueología mexicana que el propio Instituto es responsable de la destrucción de vestigios arqueológicos. Por otra parte, Castillo Tejero insiste en que los responsables presenten las pruebas e informes pertinentes y demuestren, con evidencia científica y comprobable, que no hubo destrucción de patrimonio mexicano.

Castillo Tejero, una de las máximas expertas en el estudio y comprensión de la zona arqueológica de Tehuacán El Viejo, en Puebla, compara la investigación que realizó durante décadas en esa zona, a lo realizado por Pérez Rivas y su equipo en los tramos del Tren Maya, y afirma que desde que inició el proyecto de salvamento de la obra ferroviaria no se ha presentado un solo informe que otorgue veracidad o ética a los trabajos.
“Yo te puedo enseñar ahora mi proyecto de Tehuacán, en su momento todos los informes se entregaron al Consejo de Arqueología, todo fue aprobado y se hizo con ética, entonces yo pregunto dónde están los informes del Tren Maya, porque se la pasan diciendo que todo se hizo conforme a los reglamentos, pero, insisto, ¿dónde están sus informes?, ¿cómo comprueban que actuaron con ética? nadie ha visto esos reportes”, expresa la investigadora.
Sobre el traslado de piedras arqueológicas mayas a los parques Báalam Tun, en Chetumal, Quintana Roo, y K’awill, en Xpuhil, Campeche, para luego usar ese material para edificar nuevas estructuras, Castillo Tejero señala que fue una total destrucción arqueológica, y cuestiona a las autoridades de gastar millones de pesos en estas obras, mientras existen en la zona maya de Chetumal más de 200 áreas arqueológicas sin explorar.

“Tan solo en la zona maya de Chetumal hay más de 200 zonas con monumentos arqueológicos sin explorar, ¿por qué demonios se les ocurrió gastar millones de pesos en un invento cuando tenemos decenas de zonas que no han sido exploradas? Eso es jugar con la historia, destruirla, y lacerar la arqueología”, señala.
Sara Ladrón de Guevara señala la construcción de los “Parques de la memoria” como “una aberración nunca vista”.
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“Me parece muy delicado porque está sentando un precedente. Es una aberración porque las estructuras arquitectónicas son bienes inmuebles, no están ahí para moverse, no son objetos que mueves y que pones en un museo. Lo que hicieron fue desollar los edificios, y ni siquiera entiendo el objeto de hacerlo, porque, según lo que dice el informe de la Comisión especializada, ni siquiera iban a ser devastados por el paso de la vía, entonces lo movieron con fines turísticos, y la arqueología no debe servir al turismo”, explica.
Ladrón de Guevara, quien fue miembro del Consejo de Arqueología del INAH, asegura que conoce a arqueólogos que están “escandalizados” por la magnitud de los daños, pero que no alzan la voz porque “su patrón es el INAH”.

Añade que probablemente el mayor escándalo en este caso es que el INAH informó en más de una ocasión que autorizó el proyecto y destinó equipos y especialistas para realizarlo. “Lo que hicieron no cumple con las normas de la arqueología en México. No tiene una finalidad de investigación científica, no conservaron los monumentos arquitectónicos porque solo le quitaron las piedras para ponerlas en otros lados, además de que les quedaron muy feos, por lo que vi en las fotos del informe”.
Hasta el momento, como respuesta a las críticas, el INAH ha señalado que el movimiento de vestigios no dañó patrimonio y que se siguieron las normativas nacionales e internacionales.
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Ladrón de Guevara sostiene que, en casos extraordinarios, como en la hazaña monumental del traslado de los templos de Abu Simbel, había una justificación valida y ética para desmontar las estructuras y colocarlas en otro lugar, ya que la UNESCO temía el riesgo de inundación y daño irreversible para estas pirámides. Sin embargo, en los Parques de la Memoria la única justificación ha sido el turismo y el capricho de unos cuantos, afirma.

Sobre el desempeño de Manuel Pérez Rivas, Castillo Tejero señala que no tiene ética, y que al llegar a su cargo actual “se sintió poderoso”. “Todo mi trabajo está justificado, están todos mis informes; en su caso, no hay ni informes escritos. Y quiero decirles que la arqueología no es sólo el edificio o la pirámide, es todo lo que encuentras, cada pieza, cada análisis, pero aquí se pasaron por alto todo, por la culpa de Andrés Manuel López Obrador, y es que no tuvieron los pantalones para enfrentarse a ese pinche presidente”, concluye.
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