En vísperas del Día de la Independencia de México, en Nueva York, la arquitecta Frida Escobedo participó en el acto que dio inicio a la construcción de la nueva ala de arte moderno y contemporáneo L. Tang, del Museo Metropolitano. Fue un hecho histórico pues la mexicana se convierte en la primera mujer arquitecta en intervenir el histórico museo estadounidense. A ese tipo de posiciones han estado llegando las arquitectas mexicanas en los últimos años, una presencia femenina poco usual en los gremios de otros países, apuntan Andrea Griborio, directora del festival de arquitectura Mextrópoli, y Zaida Muxí Martínez, arquitecta y urbanista que a través de la exposición Entretejidas. Arquitectas mexicanas: pasado, presente y futuro quiere mostrar al público el entramado de trayectorias de arquitectas, así como sucesos sociales y políticos, que hicieron posible el escenario actual.

Fueron poco más de tres años de investigación que realizó Muxí, quien también es profesora del Tecnológico de Monterrey, para deshebrar este tejido compuesto por 200 arquitectas nacidas en México o que eligieron al país para desempeñarse. La académica reconoce que aún hay nudos por desenredar: “Fue difícil encontrar los rastros de las mujeres arquitectas, de algunas ni siquiera hay fotos”, declara y hace la invitación a que si alguien tiene más información, la comparta.

Poco más de tres años de investigación le llevó a la curadora Zaida Muxí Martínez trazar la historia de las mujeres, nacidas en México o extranjeras residentes, que han hecho relevante arquitectura en el país. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
Poco más de tres años de investigación le llevó a la curadora Zaida Muxí Martínez trazar la historia de las mujeres, nacidas en México o extranjeras residentes, que han hecho relevante arquitectura en el país. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

En dos salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso se exhibe un archivo de más de 200 piezas, muchas de las cuales fueron elegidas por las propias arquitectas para representarse, como textiles, dibujos infantiles, sus íntimas libretas de anotaciones, obras de arte y hasta libros de investigación. Por ejemplo, de Elina Chauvet, hoy reconocida artista, pero arquitecta de formación, se muestran pares de calzado pintados de rojo para hacer alusión a su famosa instalación Zapatos rojos, mientras que por parte de Aleksandra Krstikj se muestra un libro titulado Covid-19 and Cities, un estudio que recopila las experiencias, respuestas e incertidumbres que vivieron las grandes urbes en la pandemia.

En el collage de objetos también se exhiben maquetas, como las de la arquitecta Sol Camacho; mobiliario, como el firmado por Fernanda Canales, y fotografías.

“La exposición quiere mostrar que las arquitectas no sólo hacen arquitectura de edificios, sino que también escriben libros, hacen investigaciones, hacen fotografía, hacen activismo. Sí es importante que las mujeres estén en la arquitectura, pero también se pueden hacer otras cosas, que construir implica muchas facetas y no reducirla sólo al edificio”, dice la curadora Muxi.

Las predecesoras

“Podrá argumentarse que el ejercicio de la profesión, al tener que trepar por andamios y escaleras, no sea adecuado a las condiciones físicas y a la indumentaria del sexo”, se lee en un artículo escrito en 1923 sobre cómo “La Mujer Arquitecto” fue un tema de conversación en el X Congreso Internacional de Arquitectos en Bruselas. En el mismo texto, aunque se dice que no se dio solución concreta en el tema, se hace un llamado a no cerrar las puertas de la arquitectura a las mujeres por su talento en el dibujo y la decoración.

La exposición busca mostrar que las mujeres arquitectas en México son
resultado de un entramado de trayectorias y sucesos sociales. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
La exposición busca mostrar que las mujeres arquitectas en México son resultado de un entramado de trayectorias y sucesos sociales. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

Muxí rastreó una serie de efemérides y sucesos para mostrar que la mujer en la arquitectura no ocurrió de forma espontánea. Esta información está plasmada en una línea del tiempo que abarca las dos salas de la exhibición.

“Hay todo un movimiento feminista. La línea tiene algunos hitos políticos porque tiene que ver, al final, que las mujeres estén en la universidad, que las mujeres se organicen, con la lucha política por el derecho a voto, por ejemplo, y el derecho a poder ser representante”, dice Muxí.

Por ejemplo, en 1881 tuvo que ingresar la primera arquitecta al Instituto Americano de Arquitectura de Estados Unidos, mientras que en México se tuvo que romper el techo de cristal de la primera mujer graduada de una universidad, como hizo Margarita Chorné y Salazar en 1886, cuando se graduó como odontóloga cirujana. Poco después, en 1890, se crearía en el entonces Distrito Federal la Escuela Normal de Maestras, un antecedente al ingreso de muchas mujeres en la educación superior. También la arquitectura tuvo que dejar de ser un campo menos militar, para que en el siglo XX se volviera más de las bellas artes y en 1924 se creara la Escuela Nacional de Arquitectura. Todo un trayecto, bastante resumido en estas líneas, para que así, en 1939, finalmente una mujer se graduara como arquitecta en el país: se trata de María Luisa Dehesa, quien egresó de la UNAM.

Muxí explica que en tesis se ha documentado que Dehesa trabajó en organismos públicos, viajó a congresos internacionales como representante de México, donde se abordaron desde las autopistas hasta la misma presencia de las mujeres en la arquitectura.

María Luisa Dehesa se convirtió en la primera mujer del país en graduarse como arquitecta, en 1939. Foto: Especial
María Luisa Dehesa se convirtió en la primera mujer del país en graduarse como arquitecta, en 1939. Foto: Especial

Ruth Marín también fue una de las primeras arquitectas del país con título. Ella fue la primera en graduarse de esa carrera en el Instituto Politécnico Nacional y participó en el desarrollo de proyectos como el Centro Médico, el Museo de Arte Moderno y el Museo Anahuacalli, junto a su padre, Diego Rivera, y Juan O’Gorman.

Otros casos que se pueden conocer son el de María Stella Flores Barroeta, quien estuvo en la planeación de Ciudad Universitaria, o el de la arquitecta Nile Ordorica, quien fue de las que diseñó el Hospital Regional del IMSS en Chihuahua. Como el de Ordorica, muchos nombres han pasado desapercibidos al estar dentro de equipos que trabajaron en proyectos del gobierno, donde sus participaciones “son más silenciosas”, comenta la curadora.

“Una de las faltas es reconocer a las arquitectas que nos han precedido”, dice Muxí tras narrar este recorrido histórico.

Entretejidas. Arquitectas mexicanas: pasado, presente y futuro, forma parte de la programación del festival Mextrópoli, que continuará con actividades durante este fin de semana, como la inauguración de los Pabellones Mextrópoli en la Alameda Central este sábado a las 10 horas, o el estreno del documental Teodoro en Concreto, que será este domingo a las 18 horas, en Laguna. Para conocer el programa completo visite https://mextropoli.mx/programa/ .

Son 200 piezas que se exhiben, entre fotografías, maquetas, textiles, libros, dibujos, obras y mobiliario. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL
Son 200 piezas que se exhiben, entre fotografías, maquetas, textiles, libros, dibujos, obras y mobiliario. Foto: Diego Simón Sánchez/ EL UNIVERSAL

Sin embargo, Entretejidas seguirá abierta al público hasta el 6 de diciembre y próximamente se publicará un catálogo.

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