¿De dónde viene la identidad de la moda mexicana? y ¿qué circunstancias y factores han forjado el estilo del mexicano? preguntas que para ser respondidas implicó revisar revistas de moda mexicanas, cine y televisión, pero también en obras de arte de figuras como Adolfo Best Maugard, Carlos Mérida, Miguel Covarrubias, Ernesto García “El Chango Cabral”, fotos de Graciela Iturbide y Manuel Álvarez Bravo, y sobre todo a acervos chachareros pero reveladores como los de Carlos Monsiváis con el fin de trazar los elementos que han dado patria a la moda.

Así nació Pasado de moda. Pasarela de estilos en México, un libro publicado por el Museo del Estanquillo que es resultado de la exposición homónima con colecciones de Carlos Monsiváis, a cargo de Arturo Rico y Gustavo Prado; el primero es investigador especializado en la cultura vedette de América Latina y creador del archivo digital Ficheras, mientras que el segundo es curador e investigador especializado en moda y la mente detrás de Trendo.

El libro Pasado de moda. Pasarela de estilos en México reconstruye la historia de la moda mexicana con base en una investigación en revistas, cine y televisión, pero también en obras de arte de figuras como Adolfo Best Maugard, Miguel Covarrubias y Ernesto García “El Chango Cabral”. Imágenes del libro Pasado de moda. Pasarela de Estilos en México.
El libro Pasado de moda. Pasarela de estilos en México reconstruye la historia de la moda mexicana con base en una investigación en revistas, cine y televisión, pero también en obras de arte de figuras como Adolfo Best Maugard, Miguel Covarrubias y Ernesto García “El Chango Cabral”. Imágenes del libro Pasado de moda. Pasarela de Estilos en México.

“México es un prodigio de estilo”, señalan en la introducción del libro que promete presentar el tema no desde la perspectiva de las tendencias, sino viendo al estilo “como narrativa nacional”.

Los investigadores no marcan el inicio de esta narrativa nacional en la época prehispánica, ni con la Conquista ni la Independencia, pues entonces era una importación del estilo europeo. Esta identidad nacional, consideran, se forma ya en el siglo XX, “con señales y símbolos que articularon de forma ecléctica”, que resultan en imágenes como las chinas poblanas o “las pelonas”, como se conocían a las flappers en Ciudad de México.

Para la formación de la moda mexicana, las “bellas artes” fueron cruciales, por ello inicia el libro con la influencia en la moda de artistas como Covarrubias y Montenegro, una lectura que asegura Prado casi no se hace porque “hay un prejuicio acerca de que la moda no es muy inteligente o es frívola. Pero si vez el trabajo de ‘El Chango’ Cabral o Covarrubias, su actividad de ilustración en Revistas de Revistas o Vanity Fair, hacían figurines de cómo vivía la gente sofisticada en el México de aquel entonces”.

La investigación de Gustavo Prado y Arturo Rico recupera el estilo de
artistas como María Félix. Imágenes del libro Pasado de moda. Pasarela de Estilos en México.
La investigación de Gustavo Prado y Arturo Rico recupera el estilo de artistas como María Félix. Imágenes del libro Pasado de moda. Pasarela de Estilos en México.

En realidad no hay una gran brecha entre estas expresiones: “La moda, igual que la pintura o la arquitectura, no solo adorna: explica. En sus costuras se lee la sensibilidad y el carácter de un país”, se lee en el libro.

Pero además de retratar la sofisticación mexicana, los artistas fueron parte de un movimiento de fuerte nacionalismo.

Señala Padro que casi no se dice, pero Frida Kahlo impuso moda. “Lo que vemos es que muchas cosas que ahora se utilizan, desde el aspecto de ropa artesanal, comienza desde antes, viene de la plástica y del alto arte mexicano, pero que influyó mucho en la cultura popular, eventualmente es un subconsciente de nuestro estilo”.

El nacionalismo, impulsado también por el Estado, tuvo impacto en el estilo mexicano, a veces de forma directa, como fue el caso de la marca Maya Mexicano, creada por el diseñador Ramón Valdiosera (quien consagró al rosa mexicano) bajo encargo de la Secretaría de Agricultura para impulsar el algodón mexicano. A Valdiosera también se le encomendó hacer los trajes típicos de los 32 estados del país; pero también el Estado ha repercutido de forma indirecta.

“La intervención del Estado es con un movimiento nacionalista que se da desde Cárdenas durante todo el siglo XX, lo que va a provocar es que dentro de los diseños, industrial, gráfico y de moda, tiene estos referentes de alto nacionalismo. No era una preocupación del Estado, pero tangencialmente lo tocaba y esa construcción identitaria, hasta cierto punto una ficción, es lo que seguimos viviendo como identidad del siglo XXI. El nacionalismo es una fuerza viva, se va a seguir renovando y nos va a seguir dando tanto porque básicamente esa es la savia por la que palpita la identidad nacional”, dice Prado.

Las arterias por las que circuló el estilo mexicano también fueron las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, que era el gran punto comercial del país con bodegas, almacenes y las primeras tiendas departamentales, y un reflejo de la actividad comercial que había en centros de otros estados de la República Mexicana.

Aunque la actividad comercial ya se movió a plazas comerciales, Prado considera que ir al Centro sigue siendo el “safari” para aventurarse en una excursión en búsqueda de listones, botones, estambres y telas. Ese es otro motivo por el que Rico y Prado vieron ideal hacer ahí la exposición Pasado de moda en El Estanquillo, que en su pasado fue una célebre joyería.

“El Centro Histórico te permite entender todos los momentos del comercio y comprarte una prenda en un local de fast fashion. El Estanquillo fue una joyería que comparte el estar en la calle más transitada del país, de hecho lo único que permitió que esta exposición la vieran 70 mil personas es en primer lugar porque era gratis y porque es una calle que tiene un tráfico de 3 millones de personas”.

Carlos Monsiváis, en la imagen abrazando un maniquí, reunió una gran colección de arte. Imágenes del libro Pasado de moda. Pasarela de Estilos en México.
Carlos Monsiváis, en la imagen abrazando un maniquí, reunió una gran colección de arte. Imágenes del libro Pasado de moda. Pasarela de Estilos en México.

La colección que amasó Monsiváis y depósito en el Museo del Estanquillo hizo posible trazar esta narrativa nacional de la moda, por lo que a lo largo de las páginas hay frases que Monsiváis escribió en sus libros y que se relacionan con la moda. “Monsiváis, el espejo que básicamente refleja todas las facetas de la identidad mexicana”, dice Prado, aunque aclara que en sí nunca tuvo una relación directa.

“De manera explícita no lo hizo (tener una relación con la moda) y él no se veía muy atildado en sus enfoques a la moda, pero tiene textos en las revistas ELLE y Contenido, que hablan acerca de la identidad, las contraculturas, las subculturas, la forma de ser en el México de aquel entonces. Todas estas maneras de ser estaban tangibilizadas en la ropa, entonces Monsiváis por supuesto hablaba de ese fenómeno de identidad y eso tiene que ver mucho en la manera en cómo nos vestimos”, añade el autor.

Ausencia de libros

Originalmente presentada como exposición en el Museo del Estanquillo entre 2024 y 2025, esta investigación llega como un libro divertido de hojear y a la vez entretenido para profundizar, sensación que buscaban generar los autores, como comenta Prado en entrevista con EL UNIVERSAL.

“Una vez que trae alegría a la pupila, ya puedes profundizar, leer textos y contextos y así poder entender el significado del mensaje. Es una estrategia que está puesta en las redes sociales: te atrapan con su superficialidad y después van construyendo con profundidad para poder dar un contenido inspirador, anecdótico. No podemos luchar contra ello porque esa es la manera en la que entendemos la información”, dice Prado, quien destaca cómo este proyecto es resultado de una sinergia entre museo, redes sociales y libro.

Dentro de las librerías es normal encontrar una sección con libros de moda con las típicas publicaciones para aprender la historia de casas de Moda como Chanel o Dior, pero ¿quién cuenta la historia de la moda mexicana?

“No sólo son escasos, son escasísimos”, dice Prado al hablar sobre los libros sobre moda mexicana. En la misma publicación se llega a mencionar a un par como 3000 años de moda mexicana, de Ramón Valdiosera, y Vestuario 1931-1981. 50 años de creación en el cine mexicano, coordinado por Elisa Lozano.

“Te los puedo contar con los dedos de una mano, es una historia muy escueta y creo que eso es problemático porque hay libros de moda europea que no influyen tanto en México, entonces urge hacer textos que nos hablen de nuestra moda y de los héroes que nos dieron historia, vestido y libertad”, concluye Gustavo Prado.

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