El 28 de marzo pasado, la (HNM) celebró de vida como uno de los archivos públicos nacionales encargados de resguardar, conservar y difundir el patrimonio hemerográfico de la nación.

Tras cambios en su misión, organización y sede, hoy la HNM está en un proceso complejo de actualización con mira al futuro: la digitalización de todo el archivo hemerográfico, el cual se compone por más de 8 millones de archivos, algunos datados del siglo XVII.

Este fondo, único en su tipo, contiene las primeras publicaciones provenientes de y los primeros periódicos y revistas mexicanas publicadas desde 1665.

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A la izquierda, el área de registro y catalogación, en el apartado de publicaciones de EL UNIVERSAL. A la derecha, una restauradora
trabaja en una página dañada de una revista de los años 40. Foto: de Abril Ángulo. El Universal
A la izquierda, el área de registro y catalogación, en el apartado de publicaciones de EL UNIVERSAL. A la derecha, una restauradora trabaja en una página dañada de una revista de los años 40. Foto: de Abril Ángulo. El Universal

Aunada a la digitalización, la HNM tendrá una nueva sede en Juriquilla, Querétaro, llamada Centro de Preservación Documental, y tendrá innovaciones tecnológicas para conservar documentales con los estándares más altos y actualizados.

La HNM, fundada en 1944 por el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México Rodolfo Brito, durante la presidencia de Manuel Ávila Camacho, contiene la historia de los inicios del periodismo en México, desde la aparición de la Gaceta de México, y llega al periodismo contemporáneo, con el resguardo de las publicaciones actuales de los periódicos impresos y digitales.

Los esfuerzos para digitalizar el patrimonio hemerográfico se concentran principalmente en el Fondo Reservado, el cual se compone por archivos antiguos del periodo de 1665 hasta llegar a 1916.

En entrevista con este diario, la coordinadora de la HNM, Ana Laura Peniche Montfort, abunda más en los procesos de digitalización y los números alcanzados.

La especialista en restauración apunta que el método de microfilmación de los archivos hemerográficos quedó obsoleto, por lo que tuvieron que cambiar las estrategias para resguardar las imágenes y archivos que se obtenían de los periódicos y revistas.

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A la izquierda, el área de registro y catalogación, en el apartado de publicaciones de EL UNIVERSAL. A la derecha, una restauradora
trabaja en una página dañada de una revista de los años 40. Foto: de Abril Ángulo. El Universal
A la izquierda, el área de registro y catalogación, en el apartado de publicaciones de EL UNIVERSAL. A la derecha, una restauradora trabaja en una página dañada de una revista de los años 40. Foto: de Abril Ángulo. El Universal

“La estrategia de microfilmación se siguió desde mucho antes de los años setenta; lo que se hacía era una toma fotográfica sobre dos páginas de un periódico, se tomaba la fotografía y se impregnaba en el rollo fotográfico de microfilmación de una película de plata, se obtenía una imagen bitonal en blanco y negro, fue una estrategia que hacían otras bibliotecas del mundo”, detalla.

Peniche Montfort explica que esa estrategia se aplicó hasta principios de 2010, pero las empresas que fabricaban los insumos de esa tecnología fueron cerrando.

“Las fábricas de materiales para microfilmación fueron cerrando y el mercado digital fue ganando terreno. Fue cuando comenzamos el proyecto de la Hemeroteca Nacional Digital, y comenzamos digitalizando, poco a poco, algunos rollos de microfilme”, explica.

La también investigadora apunta que fue hasta 2018 que decidieron cambiar el rumbo de la digitalización para acelerar los procesos.

“Nos propusimos en 2018 cambiar la tecnología y aprovechar dos scanner que ya se tenían aquí, que funcionan con cámaras fotográficas; de esta forma podemos obtener imágenes a color y resoluciones de imagen de acuerdo con las características del periódico que estemos digitalizando”, expresa.

Sin embargo, la HNM cuenta con un número amplio de archivos, por lo que se formó un cuerpo colegiado, integrado por personal de la hemeroteca, para decidir qué archivos debían ser digitalizados primero.

“Conformamos el comité de selección integrado por todos los departamentos, para saber cuáles son los títulos que deben digitalizarse primero, según criterios como el estado de conservación, catalogación, qué tanto lo consultan los usuarios, y qué importancia tiene para la investigación”, detalla.

Peniche Montfort apunta que anualmente se digitalizan 80 mil imágenes, y que la meta final es digitalizar el archivo completo, los 8 millones de archivos.

“Es muy importante priorizar, porque al ritmo que tenemos, según un cálculo primario y con el equipo que tenemos y el personal, nos tardaríamos casi 100 años en digitalizar todo, por eso hay que tener criterios para priorizar, sobre todo sociales, qué tanto nos piden los usuarios ciertos archivos”, ahonda.

Y agrega: “Revista de Revistas es una publicación muy consultada, también EL UNIVERSAL, así como periódicos oficiales de los Estados. Vamos poco a poco, hasta que en algún momento podamos digitalizar todo”, dice la especialista.

Sobre el porcentaje de archivos digitalizados actualmente, la restauradora apunta que es difícil hacer un cálculo, pero estiman que el 40% del Fondo Reservado ya fue trasladado a formato digital.

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Área de digitalización de la HNM, donde se toman fotografías de alta resolución a las publicaciones. Foto: de Abril Ángulo. El Universal
Área de digitalización de la HNM, donde se toman fotografías de alta resolución a las publicaciones. Foto: de Abril Ángulo. El Universal

“Nos falta mucho, pero son avances significativos y hemos logrado digitalizar ejemplares únicos y relevantes”, expresa.

Sobre el Fondo Contemporáneo, los alcances son menores, ya que son archivos más recientes, pero la ventaja es que las publicaciones actuales nacionales mandan ya sus publicaciones en formato digital. “Todos los periódicos ya mandan su archivo digital, hay incluso títulos que sólo los recibimos en digital”, expresa la coordinadora.

Como EL UNIVERSAL nació en 1917, sus páginas impresas están en resguardo del Fondo Contemporáneo. Debido a su relevancia, se han digitalizado casi 99 mil páginas del periodo de 1946 a 1952.

En un recorrido, esta casa editorial conoció las distintas áreas que conforman la HNM. En primer lugar, se encuentra el área de catalogación, donde los periódicos son registrados y revisados. Después de ser contabilizados, se mandan a encuadernar por mes y se colocan en el stock de consulta.

En otra área se ubica el área de restauración y conservación, donde expertos en materia restauran publicaciones dañadas por el tiempo o por los usuarios. Finalmente se encuentra el área de digitalización, donde trabajadores toman fotografías a los cuadernos y las procesan a los formatos digitales.

Sobre la nueva sede de Juriquilla, Peniche Montfort expresó que el proyecto nació por la saturación de la actual HNM. “Buscamos disminuir los riesgos de pérdida, por eso lo pensamos para estar fuera de la CDMX”, agrega.

Y adelanta que, una vez iniciada la operación de este complejo, las entregas de los materiales se dividirán en dos: las publicaciones del norte y Golfo irán a Juriquilla, y las del centro y sureste a la sede de Ciudad Universitaria.

La apertura de este complejo se proyecta para 2025.

“A nuestro parecer, es importante conservar la tradición impresa. Confiamos mucho en la transmisión de la información de lo digital, pero no sabemos todavía cómo vamos a preservar tantos archivos digitales. Mientras puntualizamos la preservación digital, nos conviene conservar los materiales impresos”, concluye la especialista.

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