La obra de Joaquín García Icazbalceta, el gran historiador, bibliógrafo, filólogo, escritor y editor mexicano del siglo XIX, es tan importante y señera, que las mil páginas que alcanzarán los tres tomos sobre su vida y su obra que trabaja desde hace varios años el historiador e investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, Rodrigo Martínez Baracs, es apenas un compendio resumido de todo lo que aportó, cualitativa y cuantitativamente a la historiografía de México.
“Además de la gran colección de documentos que conformó, de su gran biblioteca, de los libros y documentos que editó, de los estudios históricos que escribió, de sus grandes bibliografías que hizo, como la Bibliografía Mexicana del siglo XVI o también su bibliografía de autores de libros en lenguas indígenas y aparte de su Lexicografía mexicana, de su Vocabulario de mexicanismos, García Icazbalceta es uno de los más potentes historiadores de México, que nos mostraron con documentos que México y los mexicanos somos lo que somos por la mezcla de indios, españoles y africanos”, afirma Martínez Baracs en entrevista.
A propósito del libro El historiador Joaquín García Icazbalceta I. Los años formativos (1825-1862), el primero de tres tomos del proyecto que abarcará desde su nacimiento, en 1825, hasta su muerte, en 1894, y que presentarán hoy, a las 18 horas, en la Academia Mexicana de la Lengua (Donceles 66, Centro Histórico), Ascensión Hernández Triviño y Adolfo Castañón, Martínez Baracs reconstruye una vida dedicada a la historia de México desde el acervo documental.
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A través de un cuidadoso trabajo de investigación con su correspondencia y archivo personal, documentos, fichas de trabajo, ediciones y demás legado de este gran intelectual mexicano que fue alumno de Lucas Alamán, Martínez Baracs examina sus contextos familiares, culturales, políticos e intelectuales, y al tiempo, reconstruye siete décadas de la vida cultural, social, económica y política de México tras la Independencia.
“Son muchas las investigaciones que se están haciendo sobre este gran historiador que era conservador, en México con tanta herencia priísta de la historiografía que ha heredado el gobierno actual, han hecho una historia un tanto infantil de liberales buenos, conservadores malos, liberales que son indigenistas buenos contra los conservadores que son hispanistas malos. Una dicotomía empobrecedora e infantil”, apunta Martínez Baracs.
El historiador que es integrante de la Academia Mexicana de la Lengua, institución que edita el libro en su colección Lengua y Memoria, dice que gracias a su padre, el historiador y bibliógrafo José Luis Martínez, emprendió este ambicioso proyecto que nos recuerda la gran importancia y lucidez que tuvieron los historiadores conservadores del XIX, como Alamán y García Icazbalceta, “no es que fueran hispanistas, es que se dieron cuenta de la importancia de la conquista para hacer de México lo que actualmente es”.
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Una Vida en tres segmentos
Rodrigo Martínez Baracs ofrece en este primer tomo una aproximación rigurosa a las primeras décadas de García Icazbalceta, figura imprescindible para el desarrollo de la historiografía, la edición documental, la filología y los estudios sobre la época virreinal en México. En entrevista, brinda detalles del segundo tomo que irá de 1863 a 1880 y que ya está por concluir, y del tercer tomo, que abarca de 1881 a 1894.
“En el primer tomo, Los años formativos, está la familia de su madre, criollos novohispanos con haciendas en el actual estado de Morelos; su padre español, comerciante; lo vemos como empresario y al mismo tiempo es historiador, el magisterio de Lucas Alamán, vemos cómo comienza a adquirir documentos y sus primeros trabajos como su muy destacada participación en el Diccionario Universal de Historia y de Geografía”, dice Martínez Baracs.
El también integrante de la Academia Mexicana de Historia relata que el segundo tomo, que va de 1863 a 1880, es una época de mucha escritura y también va a editar muchos libros de enorme importancia. “Es un periodo muy interesante con la participación de García Icazbalceta con el Imperio de Maximiliano de 1863 a 1867 porque contra lo que comúnmente se dice, había muchos mexicanos que eran muy buenos mexicanos, muy cultos, amantes de México, preocupadísimos por la situación de desorden en el que había vivido México desde la Independencia, y que participaron con el imperio con gran entusiasmo pensando que por fin México iba a tener un periodo de paz y de orden para poder hacer lo que nunca se había hecho hasta entonces”.
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Martínez Baracs celebra el gran trabajo de García Icazbalceta y de sus colegas, incluso liberales, como José Fernando Ramírez, Manuel Orozco y Berra, Francisco Pimentel, que era hermano de su esposa. “Durante el imperio, ellos van a hacer importantísimos libros sobre los indios novohispanos. Ellos eran los grandes defensores de las comunidades indias de México, contrario a los liberales”.
Y el tercer tomo, que ya va muy avanzado, abarca los años 80 y hasta su muerte, en 1894. “Don Joaquín va a seguir editando documentos, todavía muchos, pero va a hacer obra; ahí hará algunos de sus trabajos más importantes. Uno de ellos, la biografía del primer obispo de México, Fray Juan de Zumárraga, un libro gordo, muy documentado sobre la historia de Zumárraga y de alguna manera funciona también como una historia de México en el siglo XVI. En 1886 pudo concluir su gran Bibliografía mexicana del siglo XVI, los cinco o seis tomos de su Nueva colección de documentos para la historia de México y el Vocabulario de mexicanismos aunque se quedó en la G, pero donde confirma lo que ya le había dicho Rufino José Cuervo, el gran lexicógrafo colombiano, la importancia del lenguaje de los conquistadores del siglo XVI para la formación de nuestro lenguaje americano. Don Joaquín se dio cuenta que el español americano no venía tanto tanto de sus indigenismos, de las palabras náhuas o quechas u otras, sino más bien del lenguaje de los conquistadores”, afirma.
Rodrigo Martínez Baracs agradece el extraordinario trabajo que han hecho con la obra de Joaquín García Icazbalceta colegas y amigos: Emma Rivas Mata y Edgar Omar Gutiérrez López, así como Bárbara Cifuentes.
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En conjunto han recuperado, en los últimos años, la inigualable figura de García Icazbalceta, quien emuló a su maestro, Lucas Alamán, “por él se dio cuenta que el periodo más importante de la historia de México fue el siglo de la conquista, el siglo XVI, en ese momento los mexicanos nos hicimos mexicanos al mezclarnos españoles, indios, africanos, pero don Joaquín entendió pronto que para trabajar con ese periodo tan importante hacían falta fuentes y dedicó su vida a traer todos los más importantes libros y documentos a México”, concluye.
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