La poeta y traductora (Ciudad de México, 1943) falleció, informó la (UNAM), a través de su cuenta de Twitter de Literatura y Fomento a la lectura.

Migraciones ” es el poema más destacado de Gervitz. Fue ganadora del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda .

Gloria Gervitz, la poeta, traductora e historiadora del arte que era descendiente de judíos de Ucrania, murió ayer martes a los 79 años de edad, informó la UNAM a través de sus redes sociales, donde lamentó la muerte de la escritora nacida en la Ciudad de México, el 29 de marzo de 1943, quien a lo largo de ayer martes, a través de su cuenta de Twitter escribió: “estoy aferrándome a mí”, “estoy agarrada de mí” y “estoy agarrada de mis otros días”.

La poesía de Gloria Gervitz, aseguró Raúl Dorra en el número 176 de Materiales de Lectura de la UNAM, es “una poesía que habla desde la profundidad y cuyo trabajo es ir descubriendo, entre la oscuridad de las pulsiones, los ritmos del deseo, la gramática de la memoria, las tareas del olvido”, señaló el escritor que tuvo a su cargo la selección y nota introductoria del volumen dedicado a Gloria Gervitz.

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En ese librito que incluye poemas del “Libro de Yiskor”, de “Leteo”, “Pythia” y “Fragmento de ventana”, uno de los poemas más conocidos, junto con “Migraciones” de la poeta y traductora que dirigió talleres de poesía en Campeche y en Chetumal y que tradujo la obra de Kenneth Rexroth, Samuel Beckett, Susan Howe y Rita Dove, Dorra asegura que la poesía de Gervitz es sin duda una buena muestra del control de la palabra y a la vez el reconocimiento de que esa palabra debe brotar, soberana, plena, desde una profundidad desconocida.

“Hecha en la espera de una lenta maduración, la obra de Gloria Gervitz es breve, y hasta podría decirse que consta de un solo poema. En 1979 publicó ‘Shajarit’; en 1986, ‘Fragmento de ventana’ en 1987, ‘Yiskor’ y, en 1991, ‘Migraciones’. Cada uno de estos libros recoge, en una nueva redacción, el trabajo anterior y le agrega el resultado de la reciente cosecha, de modo que el libro resulta en cada caso el mismo poema en un estado posterior de su desarrollo”, señala Dorra.

Y es él quien cita en esa nota introductoria de “Gloria Gervitz. Material de Lectura”, una declaración de la propia Gervitz que incluyó en el prólogo de “Migraciones”: “Llevo años escribiendo un poema que me crece como si fuera un árbol”.

“Migraciones” fue el gran proyecto de Gervitz, o al menos el libro en el que agrupó la mayor parte de su obra poética, y quje reunió siete libros: “Shajarit” (1979), “Yiskor” (1986), “Leteo” (1991), “Pythia” (1993), “Equinoccio” (1996), “Treno” (2000) y “Septiembre” (2003); incluso fragmentos de “Migraciones” han sido traducidos al inglés, francés, italiano, alemán, portugués, hebreo, ruso, árabe y esloveno.

Gervitz, quien estudió Historia del arte en la Universidad Iberoamericana y fue becaria del Fonca, en poesía, en 1993; y del Fideicomiso para la Cultura México–Estados Unidos, en 1995 para traducir la obra de la poeta norteamericana Lorine Niedecker. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte entre 1997-2003.

Colaboró en publicaciones como “Casa del Tiempo”, “Diálogos”, “Discurso Literario”, “El Cuento”, “El Zaguán”, “Krisis”, “La Brújula en el Bolsillo”, “La Jornada Semanal”, “La Vida Literaria”, “Revista de la Universidad de México”, “Siempre!” y “Vuelta”,

La escritora que recibió el Premio Fernando Jeno 1986, así como el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2019, otorgado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, quiso darle voz a las mujeres en el exilio, a las mujeres que oyen con asombro su propia voz, en especial en su libro “Pythia”, que como dijo la propia Gloria Gervitz: “Intenté dar voz a los recuerdos olvidados, voz a esas mujeres que emigraron de Rusia y de Europa Central”.

Raúl Dorra aseguró en “Material de Lectura”: “Creo que la virtud de Gloria Gervitz es su minuciosa, su delicada paciencia en la espera de la palabra; la manera en que, de tan interesada en ese juego, comienza por retirarse de la escena para dejar la iniciativa a la voz del poema y, como sus propios personajes, aguarda en la oscuridad un tiempo ajeno a ella, una revelación que tarda en llegar y que llega por fin como una evidencia de lo extraño que habita nuestras entrañas. Somos eso, íntimamente: lo extraño.”

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Ella, la poeta que este martes falleció, dejó un mensaje en su poema “Fragmento de ventana”: “En la crecida de los ríos/ En la noche de los sauces/ En los lavaderos del sueño desde donde se desprende ese vaho/ de entrañas femeninas inconfundible y anchuroso/ te dejo mi muerte íntegra, intacta/ Toda mi muerte para ti/ ¿A quién se habla antes de morir? ¿Dónde estás?/ ¿En qué parte de mí puedo inventarte?”.

Tras conocerse la noticia de su muerte, sus amigos, lectores, editoriales e instituciones culturales como Literatura y Fomento a la Lectura de la UNAM, el INBAL, Malpaís, Acapulco, Casul, José Homero, Karen Villeda, Tania Tagle y María Negroni, entre muchos más lamentaron la muerte de quien el 11 de abril pasado publicó un tuit que dice: “el presente es solo una circunstancia”.

melc

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