El amigo incómodo de Meade

Mario Maldonado

Jaime González Aguadé es uno de los mejores amigos de José Antonio Meade. Estudiaron juntos en el ITAM y desde entonces se prometieron lealtad y acompañamiento. Sus trayectorias profesionales se han cruzado varias veces durante su paso por la administración pública, casi siempre en el ámbito financiero. En las tertulias de la universidad que fundaron los Baillères, y más tarde en Yale, comenzaron a soñar con los más altos cargos públicos del país. Meade ya fantaseaba con llegar a ser presidente de México.

Por eso, cuando las estrellas se le alinearon y el presidente Enrique Peña Nieto lo eligió para abanderar la candidatura del PRI, uno de los primeros en saberlo fue su amigo incondicional, Jaime González Aguadé. El gesto se lo regresó 20 días después, cuando anunció su renuncia a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), donde acababa de cumplir cinco años como presidente, para sumarse a su campaña.

González Aguadé, empero, abandonó el órgano que regula y vigila al sistema financiero en medio de varios escándalos, como la manipulación del mercado de bonos de deuda del gobierno por parte de los bancos, las cuales ocurrieron cuando también Meade encabezaba la Secretaría de Hacienda. Según información de Bloomberg, la CNBV pidió a las instituciones financieras limitar el flujo de información a la Comisión Federal de Competencia Económica (CFCE), que había iniciado una investigación por presunta colusión entre los formadores de mercado.

Otro escándalo que comenzó a gestarse durante su mandato en la CNBV y que hoy tiene en alerta máxima al sistema financiero es la intrusión de hackers en los sistemas de los bancos. El primer intento de un ataque masivo a los servidores de una institución, con el objetivo de sustraer fuertes cantidades de dinero, fue en enero pasado al Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext). Aquella vez se logró evitar el robo, pero en abril los delincuentes cibernéticos lograron penetrar el software a través del cual Banorte, Banco del Bajío, Banjército y, de nueva cuenta, Bancomext, procesaban las transferencias electrónicas de sus clientes. El Banco de México, hoy encabezado por Alejandro Díaz de León, ex director general de Bancomext, reconoció un quebranto para las instituciones de al menos 300 millones de pesos, y lo más grave: dijo que no hay certeza de que el hackeo vaya a continuar.

Otras joyas de la gestión de González Aguadé en la CNBV pasan por el fraude de Ficrea; la investigación por la presunta estafa de 69 millones de pesos que intentó realizar el Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) —del cual fue director en el pasado y ahora es dirigido por su amigo Virgilio Andrade—, con tarjetas destinadas a los damnificados de los sismos de septiembre del 2017, y las declaraciones a un programa de radio sobre el supuesto desliste de OHL México de la Bolsa Mexicana de Valores que catapultaron más de 26% sus títulos en el mercado accionario. Algo inconcebible para un presidente de un organismo regulador.

Sin embargo, lo que tiene más molestos a los detractores de González Aguadé, entre ellos varios cercanos a la campaña de Meade, es lo que consideran un “pésimo trabajo” como coordinador y enlace con los empresarios. “Meade inició la campaña con el apoyo de la iniciativa privada y ahora ya se le voltearon”, comentó uno de ellos.

Como hemos expuesto en columnas anteriores, los empresarios del Consejo Mexicano de Negocios y del Grupo Monterrey están cerrando filas con Ricardo Anaya, el abanderado de la alianza PAN-PRD-MC, tras darse cuenta que el candidato del partido en el gobierno no levanta en las encuestas electorales y el puntero, Andrés Manuel López Obrador, se fortalece al tiempo que endurece su discurso contra los empresarios. “Va a ser una carrera de dos: López Obrador contra Anaya”, dijo a esta columna uno de los empresarios. “Hemos platicado con Anaya y lo vemos como una buena opción”, señaló otro.

González Aguadé tenía la encomienda de convencer a los empresarios de cerrar filas en torno al candidato del PRI-PVEM-Panal hasta el final de la campaña, pero no lo logró. Los empresarios, desesperados porque “su candidato” no avanza, comenzaron a tocarle las puertas a Anaya. El colmo de González Aguadé es que ni siquiera en los foros donde se supone que tendría mayor injerencia (los financieros) logró que los hombres y mujeres de negocios se desvivieran por él.

Claros ejemplos fueron la Convención Bancaria de Acapulco, la reunión plenaria de consejeros de Citibanamex y la reunión de consejeros regionales de BBVA, donde si bien no le fue mal –faltaba más– tampoco fue un claro ganador del aplausómetro ni recibió elogios o palabras de aliento de los empresarios.

Por si fuera poco, Carlos Slim, el empresario más rico de México, quien acusa maltrato a su empresa América Móvil por la reforma de telecomunicaciones, le dio el “beso del Diablo” a Meade cuando defendió el Nuevo Aeropuerto Internacional de México y trató a López Obrador como presidente electo.

El golpe final, sin embargo, se lo podría dar Margarita Zavala, quien tuvo como donadores de su campaña a los Baillères. La ex candidata independiente tendrá que decantarse por Meade o Anaya en los próximos días, después del segundo debate.

Si se decide por Anaya, no habrá maquinaria ni estrategia que logre revivir al candidato del PRI.

Posdata. Si las investigaciones en torno al hackeo de los sistemas de transferencia de los bancos arrojan que personas de las instituciones financieras, del Banco de México, de la CNBV y del Servicio de Administración Tributaria estuvieron coludidos con los ciberdelincuentes, sería el escándalo más grande del sexenio. Y por supuesto que le daría otra estocada a Meade y a su inseparable amigo, Jaime González Aguadé.

 

Twitter: @MarioMal
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