¿AMLO revivirá a Mexicana de Aviación?

Mario Maldonado

Javier Jiménez Espriú quiere revivir a Mexicana de Aviación. Lo manifestó abiertamente hace cuatro años y lo incluyó entre sus pendientes tras aceptar el cargo de secretario de Comunicaciones y Transportes. Como ex director de la aerolínea, se ha pronunciado por reactivarla financieramente y hacerle justicia a los más de 8 mil 500 trabajadores que se mantienen en pie de lucha. Como muchos de ellos, Jiménez Espriú acusa omisión de los gobiernos anteriores y malos manejos de sus ex directivos.
 
Sin embargo, los nubarrones en el camino aún son muchos, empezando por la cercanía del Presidente con el dueño de la tercera aerolínea más importante del país (Miguel Alemán Magnani, presidente de Interjet) y por los procesos jurídicos que mantienen empantanada la situación de la aerolínea que presidía el empresario Gastón Azcárraga.
 
Hace unos días, el presidente de la Asociación de Jubilados, Trabajadores y Extrabajadores de la Aviación Mexicana, Fausto Guerrero, puso sobre la mesa la posibilidad de que el actual gobierno federal consiga la hazaña de revivir a la emblemática aerolínea que canceló operaciones en agosto de 2010 y que casi cuatro años más tarde fuera declarada en quiebra.
 
La postura de los ex trabajadores es que con el arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, se quite del camino el principal obstáculo para la resurrección de la línea aérea: la falta de voluntad política; de ahí, la consecución de inversionistas para dar cobertura a las millonarias deudas no causaría mayor problema.   
 
De hecho, se asegura que en 2011 un grupo de empresarios, liderados y fondeados por el canadiense Mikhael Shamis pudo haber concretado la compra y saneamiento de Mexicana con una inyección de recursos de 400 millones de dólares, así como con un esquema de transferencia de acciones de la compañía a los sindicatos de trabajadores; esto último, como una modalidad de pago en especie ante los pasivos laborales acumulados.
 
Con base en la propuesta, los inversionistas incorporarían como socios de la empresa a los integrantes de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores, de la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo y del Sindicato Nacional de Trabajadores del Transporte, Transformación, Aviación, Servicios y Similares, situación que, además de conservar las fuentes de empleo, comprometería a los trabajadores para preservar su patrimonio.
 
La propuesta habría llegado a oídos de los sindicalizados y, a diferencia de la radical oferta del exdirector de la aerolínea, Manuel Borja, de vender a los empleados el negocio por un monto de mil pesos, el esquema de Shamis alcanzó en poco tiempo los consensos necesarios para cerrar el trato y para incluso haber puesto nuevamente aviones en el aire para finales de 2011; por supuesto, con la cobertura también de los casi 100 millones de dólares que en aquellos tiempos correspondían a las obligaciones ante el Servicio de Administración Tributaria.
 
Sin embargo, la propuesta fue detenida en algún punto del complicado entramado de funcionarios y jueces que lideraban el concurso mercantil de la compañía, entre los que destacaban Gerardo Badín, quien fuera designado como Conciliador y Administrador de Mexicana de Aviación, y el controvertido Juez Felipe Consuelo Soto, suspendido por el Consejo de la Judicatura Federal tras detectar diversas irregularidades en este caso.
 
Las teorías y señalamientos sobre el bloqueo a un eventual resurgimiento de Mexicana de Aviación, mediante una sociedad entre inversionistas y empleados, van desde las que acusan un supuesto interés de los gobiernos en turno por beneficiar a Aeroméxico, Interjet y Volaris, hasta las que afirman que se desechó la transferencia de acciones ante la imposibilidad que tenían los administradores de tener acceso, legítimo o ilegítimo, a un mayor flujo de capital.   
 
Es así que inversionistas como PC Capital, TG Group, Med Atlántica, Union Swiss, Avanza Capital y Jeque Árabe de Emirates intentaron y fallaron también en su cruzada por adquirir las acciones de Mexicana de Aviación que, aunque devaluadas, estaban respaldadas por una concesión vigente hasta el año 2030.
 
En noviembre pasado, Andrés Manuel dijo que se respetarían los derechos de los extrabajadores de Mexicana de Aviación que mantienen un laudo que dictó la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje en 2007 y prometió justicia a los ex empleados; no obstante, en diciembre, ya como Presidente en funciones, se pronunció por la no intervención en el conflicto laboral.

¿Qué resolverá el gobierno de AMLO sobre la segunda aerolínea más antigua de Latinoamérica, que fuera poseedora de una tercera parte del mercado de la aviación doméstica?
 

 

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