Hagamos bien las cuentas

Alejandro Hope

Esto de hacer bien las cuentas es buena cosa. Lo que cuenta no ha contado y nos dejan con la triste cuenta

En su más reciente campaña propagandística, el gobierno federal invita a hacer bien las cuentas, a no ver al revés lo que está al derecho. Creo que es una magnífica iniciativa a la que deberíamos de sumarnos todos. Y con ese afán, van aquí algunas cuentas (bien hechas, espero) sobre los temas que ocupan a esta columna.

Podemos empezar, por ejemplo, con el tema de los homicidios. Entre 2013 y 2017, 117,000 personas fueron asesinadas ¿Y en los primeros cinco años del sexenio anterior? 95,646, para ser preciso. Veinte y dos mil menos.

Pero, bueno, eso es comparar en términos absolutos. Para saber si la cosa está al derecho o al revés, hay que usar tasas por 100 mil habitantes ¿Cómo estábamos en 2012? Según Inegi, teníamos una tasa de 22 homicidios por 100 mil habitantes ¿Y en 2017? Sobre 24 por 100 mil habitantes.

OK. El homicidio no es todo. Hay que hacer las cuentas con otros delitos. Y para eso tenemos la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe), elaborada anualmente por el Inegi ¿Cuántos delitos tuvimos en 2012? 28 millones ¿Y en 2017? 31 millones ¿Y medido en tasa por 100 mil habitantes? 35,139 en 2012, 37,017 en 2017.

Claro, pero la seguridad también es subjetiva. El miedo importa, la percepción cuenta ¿Cómo ha evolucionado eso en estos años, según los datos de la Envipe? En 2012, 66% de los mexicanos se sentían inseguros en su entidad federativa ¿Y en 2017? 74%.

Entonces algo habrá mejorado en la percepción de los ciudadanos sobre el desempeño de sus instituciones. Pues ustedes dirán: en 2012, 56.8% de los mexicanos consideraban que la Policía Federal era corrupta ¿En 2017? 57.2%. ¿Y el mismo dato para el Ministerio Público y las Procuradurías? 69.7% en 2012 y 65.7% en 2017. Algo es algo, diría un calvo (optimista).

¿Y si se mide el esfuerzo de construcción institucional? ¿Qué cuentas se pueden presumir? En 2012, según datos de la Secretaría de Gobernación reportados en el Quinto Informe de Gobierno del presidente Peña Nieto, la Policía Federal contaba con 36,945 integrantes ¿En 2017? 37,445. Pero si a ese total se le restan los 5090 elementos de la Gendarmería, resulta que las otras seis divisiones de la PF tienen 4590 integrantes menos que en 2012.

¿Y la prevención, el gran eje de la diferenciación con el gobierno anterior? Entre 2013 y 2016, el Programa Nacional para la Prevención Social de la Violencia (Pronapred) recibió casi 2600 millones de pesos de presupuesto por año entre 2013 y 2016. En 2017, le tocaron cero pesos con cero centavos. En 2018, le repitieron la dosis. Dona. Cero. Nada. 

Pero de seguro se ha mantenido el esfuerzo en contra de los grupos criminales, ¿no? Quitarles capacidad de fuego, por ejemplo. Pues, según la base de datos Esfuerzo Nacional contra el Narcotráfico, se decomisaron 25799 armas largas y cortas en 2012 ¿En 2016? 6198 ¿Y qué tal las incautaciones de vehículos? 28,913 en 2012, 11594 en 2016 (Nota: no hay aún cifras consolidadas de decomisos de armas y vehículos en 2017). 

Entonces sí, esto de hacer bien las cuentas es buena cosa. Se da uno cuenta de que lo que cuenta no ha contado y que los jefes de ahora ya se van y nos dejan con la triste cuenta.

Nota: Obtuve parte de la información para esta columna por la vía del portal gob.mx. Allí también hay que hacer cuentas y contar que algo que medianamente servía se volvió profundamente disfuncional. Va entonces una petición al nuevo gobierno: tiren esa porquería y rediseñen el sistema entero. Ahora bien hecho, por favor. 

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