“Cuantitativamente dentro de la forma psicométrica, se considera niños con aptitudes sobresalientes a quienes poseen un coeficiente intelectual arriba de 130 puntos, mientras que el promedio es 100. Una de las pruebas estandarizadas que nos permite identificarlos es la Escala Wechsler para niños”, explica Diana Leticia Sifuentes Becerril, estudiante del Posgrado de Neuropsicología Clínica de la UNAM .

Se trata de un test de inteligencia que se aplica a menores de 16 años; consta de 15 pruebas correspondientes a categorías como comprensión verbal, razonamiento perceptivo, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento.

Los niños sobresalientes muestran patrones de desarrollo diferentes a los que se observan habitualmente, como comenzar a caminar o hablar antes de lo biológicamente esperado.

En la escuela comienzan a mostrarse más adelantados que sus compañeros de clase , saben más cosas, participan mucho e incluso pueden no sentir interés en realizar las tareas porque “les aburren” al ya conocer el tema.

Sin embargo, es importante identificar y evaluar a los infantes para saber si esos comportamientos son producto de una sobre estimulación proveniente de su ambiente, como la asistencia a cursos, la exposición a información en distintos medios, la intervención activa de los padres o sí es una aptitud sobresaliente.

Ante la necesidad de identificar y atender a este sector, el Centro de Investigación y Servicio a la Educación Especial, CISEE A.C que tiene un convenio de colaboración con la Facultad de Psicología de la UNAM, ofrece, entre otros servicios, evaluaciones de coeficiente intelectual que permiten detectar a niños con aptitudes sobresalientes.

Sus necesidades y problemáticas

“Cuando se solicita una valoración diagnóstica es importante resignificarla, porque más que brindar un número relacionado a la parte cognitiva, buscamos que el usuario entienda las necesidades y problemáticas que enfrenta como persona, independientemente si tiene o no aptitud sobresaliente.

Nuestros informes, tienen recomendaciones de trabajo a cuatro niveles: personal, escolar, familiar y profesional . La idea es formar una red de apoyo entre el niño, la familia, la comunidad y su escuela” explica la psicóloga Brenda Garrido Blancas, responsable del servicio psicoeducativo del CISEE A.C.

Después de ser entrevistado y evaluado, el Centro ofrece un plan de intervención inicial de 12 sesiones, en donde se brinda el conocimiento y desarrollo de competencias emocionales, se buscan establecer reglas de conducta, y la creación de habilidades que los ayuden a afrontar los desafíos relacionados a su aprendizaje, el entorno social en que viven y la integración con sus pares.

“En los chicos también hay ansiedad porque no entienden que pasa con ellos. Por eso, es importante desetiquetar y desestigmatizar las ideas que se forman ellos y su entorno, y fortalecer aspectos como su autoestima, autodeterminación y el reconocimiento de sus necesidades”, recomienda Dora María Moreno Bello, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM.

Ciencia UNAM, Dirección General de Divulgación de la Ciencia

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