¿Cómo la muerte por falta de sueño de las moscas ayuda a estudiar el insomnio del humano?

Ante la imposibilidad de experimentar con humanos, científicos han recurrido a moscas para entender cómo afecta el insomnio. El resultado los acerca a comprender los efectos que se podría tener en animales y por lo tanto, un paso más cerca para descifrar las afectaciones en el humano

Estudio del insomnio
Foto: Archivo
Ciencia y Salud 22/12/2020 13:53 Redacción México Actualizada 13:53
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Investigadores de la Universidad de Harvard descubrieron que la muerte por falta de sueño en moscas, a diferencia de lo que se creería, no tiene que ver con un colapso cognitivo, sino a un cúmulo de proteínas capaces de dañar al intestino, causando el cese de funciones celulares en la especie.

“En términos de daño celular, nunca se ha encontrado nada realmente mal en cerebros privados de sueño”, aseguró la neurobióloga Dragana Rogulja, autora principal del estudio.

Breve historia de la investigación del insomnio

Los investigadores de Cambridge se interesaron por los efectos causados por la falta de sueño, ya que a través de distintas épocas un sinnúmero de investigaciones han tratado de desentrañar el resultado de esta afección. Sin embargo, ninguno de estos estudios identificó el insomnio como una causa de muerte en las personas.

Ante la prohibición de experimentar con humanos, la evidencia científica en torno a este enigma es mínima. Los ensayos, revelaron los especialistas, se han concentrado en la observación de algunas especies animales, como perros, ratones y moscas, que registran decesos después de que se les impidiera dormir durante un tiempo determinado.

Pese a que las pruebas sostenían que la falta de sueño producía un impacto en los animales, se desconocía la manera en qué lo hacía. Durante el siglo XIX estos análisis persistieron pero en ninguno de los afectados se presentaron lesiones aparentes en el cerebro, aun cuando el sueño es generado por las neuronas.

“Todo esto sugiere que el sueño no tiene que ver sólo con la cognición, con la memoria”, advirtió Rogulja.

 

Estudio con moscas de fruta

Fue así que el grupo de investigación, del Instituto de Neurobiología Blavatnik de Harvard, desarrolló un “sofisticado conjunto de experimentos”, basados en el análisis de la especie “mosca de la fruta”. “Muscidae”, como también es conocida, fue sometida a un método de privación de sueño para identificar el motivo de muerte precoz.

“Lo que queríamos era descubrir específicamente qué hace que el sueño sea necesario para la supervivencia en el sentido más básico”, expusieron los autores.

El estudio, publicado en “Cell”, se concentró en mantener despiertas a las moscas, mediante la manipulación de un tipo de neuronas responsables de impedir el sueño mientras se encuentran activas.

Para lograr este efecto, los investigadores utilizaron una técnica de modificación genética que mantuviera abierto un canal de sus membranas ante temperaturas altas. “Cuando las moscas se ponían a 29 ºC apenas podían dormir, comenzaban a morir a los 10 días y a los 20 todas habían fallecido. Lo normal —y lo que sucedía a 21 ºC— es que vivan unos 40 días”, detalló la bióloga.

De este modo, los científicos comprendieron que el insomnio impactaba directamente en los tejidos de las moscas. Todos los órganos del animal se mantuvieron intactos, a excepción del intestino.

Los especialistas descubrieron que esta zona del aparato digestivo acumula “especies reactivas de oxígeno” (ROS). Estas son un grupo de moléculas tipo “radicales libres”, que por su inestabilidad son capaces de dañar proteínas, ARN y ADN y de llevar a la muerte celular.

Aunque el intestino no funge como “un segundo cerebro”, clarearon los expertos, está directamente conectado a él. Por lo que consideraron que los problemas de sueño están ocultos en el metabolismo. La falta de sueño podría aumentar la necesidad de energía, incrementando las ROS.

“Nos sorprendimos al encontrar que era el intestino el que desempeñaba el papel principal en esas muertes prematuras”, declaró Rogulja, “pero todavía más sorprendente fue ver que podíamos prevenirlas”.

Para revertir la insuficiencia de sueño, los científicos proveyeron a las moscas de tres tipos de antioxidantes, volviéndolas a someter a una temperatura de 29 ºC. “Cada mañana nos reuníamos todos para mirar las moscas con incredulidad, para ser sincera” -relató Rogulja- “y lo que vimos es que, cada vez que neutralizábamos la producción de ROS en el intestino, podíamos rescatar a las moscas”.

¿El resultado concierne a los humanos?

Sin embargo, la neurobióloga fue puntual al señalar que el hecho que los antioxidantes extienda la esperanza de vida de las moscas durante la privación de sueño, no significa que suceda lo mismo con los humanos.

“Tomar antioxidantes al azar no es una gran idea”, aclaró la investigadora, pues aún desconocen la cantidad de dosis y en qué etapa del insomnio funcionaría en humanos. “Creo que esto podría resolverse, pero necesitaríamos estudios”, añadió Dragana Rogulja, por lo que está en la espera de realizar más pruebas antes de hacer publica cualquier afirmación.

fjb

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