El mundo se prepara para albergar el silencio. Durante la fase de totalidad de un desaparece la luz solar directa, mientras la corona solar y la cromosfera, una región de la atmósfera solar que parece como un delgado círculo rosado alrededor de la Luna, enmarcan a la silueta oscurecida de la Luna.

El eclipse que requiere la sincronización perfecta del ciclo orbital, los cuerpos celestes y nuestra posición en la Tierra provoca que la humanidad quede expectante y una nueva definición de silencio se apodere del entorno lleno de sombras nítidas.

Ilustración: Especial
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El camino de las sombras

El 8 de abril de 2024, un eclipse solar total se podrá apreciar en el norte del continente americano. El ancho de la sombra será de entre 80 y 280 kilómetros.

El camino de la umbra y penumbra de la Luna durante ese día dejará un rastro que primero aterrizará en el Océano Pacífico, luego atravesará el norte de México, viajará por el este de Estados Unidos y Canadá hasta llegar al Océano Atlántico, pero de todo ese trayecto, Mazatlán será uno de los mejores lugares del mundo para ver un fenómeno que se percibe en puntos privilegiados de la Tierra cada 375 años.

Cuatrocientos es un número simbólico que encierra coincidencias convenientes en un eclipse solar. El diámetro del Sol es 400 veces mayor que el de la Luna y el gran astro está 400 veces más lejos de nosotros que nuestro satélite natural. La combinación logra que parezcan prácticamente del mismo tamaño cuando logran alinearse. Cada oportunidad de apreciar un eclipse también es una nueva forma de conocer más sobre la naturaleza que lo enmarca. La tecnología para analizar el fenómeno ha avanzado a tal grado que ahora se puede proyectar a la perfección su recorrido en cada detalle, prácticamente con los alientos contenidos que cosechará a su paso.

Este eclipse total de Sol ha detonado la creación de muchas herramientas científicas, como el mapa generado por el equipo de científicos del Estudio de Visualización Científica (SVS) del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, que aplicó su experiencia en geografía y cartografía para diseñar un mapa preciso del paso del eclipse en diversas poblaciones del norte de América combinando información de una gran variedad de fuentes, como los mapas de la Luna, proporcionados por la misión Lunar Reconnaissance Orbiter.

Las posiciones del Sol, la Luna y la Tierra se encontraron utilizando software y datos del Centro de Información Auxiliar y de Navegación de la NASA.

Personal de la NASA que participa en el proyecto dirigido por el físico Aroh Barjatya. Foto: Bert Bland / NASA Vía AP
Personal de la NASA que participa en el proyecto dirigido por el físico Aroh Barjatya. Foto: Bert Bland / NASA Vía AP

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La Canica Azul de la NASA, un mosaico global de imágenes satelitales recopiladas por el equipo del Observatorio de la Tierra de la NASA, proporcionó color a la Tierra, pero también fueron incorporadas imágenes nocturnas tomadas por Black Marble de la NASA, que muestran las luces de las ciudades en el lado nocturno del planeta captadas por la nave espacial Suomi NPP. Es así que el mapa integra una experiencia estética y práctica que proyecta el camino que tendrá este fenómeno, cuyo máximo esplendor podrá apreciarse precisamente al norte de nuestro país.

Mazatlán y sus alrededores serán las ubicaciones ideales para observar el evento. En este puerto, según las estimaciones astronómicas, el eclipse iniciará a las 10:51:22 horas (tiempo del Pacífico), pero la fase total iniciará a las 12:07:24 horas y terminará a las 12:11:43 horas, cuando el Sol esté en el punto más alto del cielo (cenit).

De acuerdo con informes del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el eclipse total durará 4 minutos con 25 segundos, mientras que en el pueblo de Pitarrilla, a unos 30 kilómetros de Mazatlán, la duración de la fase total del eclipse será de 4 minutos con 28 segundos. Esta duración será la mayor en todo el continente. La duración de este fenómeno, contando las etapas parcial y total, será de 2 horas y 41 minutos.

Entre cohetes y ciencia ciudadana

La terminología científica y poética parece unir esfuerzos detrás de un eclipse total de Sol.

Los espectadores tendrán que estar atentos para captar las bandas de sombra, cuentas de Baily y el anillo de diamantes.

Las primeras son sombras largas y oscuras que se pueden ver dibujadas en los lados de los edificios o en el suelo, justo antes y después de la fase de totalidad.

Las cuentas de Baily son los rayos de luz que fluyen a lo largo del horizonte de la Luna; mientras que el anillo de diamantes es el punto brillante a lo largo del borde de la sombra de la Luna formado por la atmósfera del Sol.

Ciudadanos estadounidenses se alistan para ver el fenómeno astronómico de forma segura con lentes certificados. Foto: Bert Bland / NASA Vía AP
Ciudadanos estadounidenses se alistan para ver el fenómeno astronómico de forma segura con lentes certificados. Foto: Bert Bland / NASA Vía AP

Los científicos pueden encontrar en estas y otras pistas, otros elementos para estudiar más a fondo la atmósfera solar, pues las partículas y el material expulsado por el Sol interactúan con la Tierra creando el clima espacial que puede afectar las comunicaciones en nuestro planeta, pero también el estudio de este fenómeno ayuda a tener los filtros necesarios para ubicar nuevos exoplanetas.

Utilizando un avión de investigación de gran altitud WB-57, la NASA prepara un proyecto que capturará imágenes del fenómeno desde una altitud de alrededor de 20 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Las observaciones tomadas con una cámara que toma fotografías en luz infrarroja, visibles en alta resolución y a muy altas velocidades, ayudará a ver nuevos detalles en las estructuras de la corona media e inferior, así como a estudiar el anillo de polvo alrededor del Sol y a buscar asteroides cerca de su órbita.

Otra misión de la agencia espacial estadounidense lanzará tres cohetes durante el eclipse solar para estudiar cómo la caída repentina de la luz solar afecta la atmósfera superior de la Tierra con datos sobre cambios en campos eléctricos y magnéticos, densidad y temperatura. Los cohetes serán lanzados con 40 minutos de diferencia a lo largo de las varias etapas del fenómeno. El proyecto llamado Perturbaciones Atmosféricas alrededor de la Ruta del Eclipse (EAREP) es dirigido por el Laboratorio de Instrumentación Atmosférica Espacial en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle en Daytona Beach, Florida.

Este experimento es muy relevante porque todas las comunicaciones por satélite pasan por la ionosfera antes de llegar a la Tierra. En esta área, a unos 160 kilómetros de altura, el aire se vuelve eléctrico porque es donde el componente ultravioleta de la luz solar puede extraer electrones de los átomos para formar un mar de iones y electrones. Al desaparecer la luz se recombinan los átomos y hay cambios atmosféricos que influyen en infraestructura crítica para las comunicaciones en Tierra. “A medida que nos volvemos más dependientes de los recursos espaciales, necesitamos comprender y modelar todas las perturbaciones en la ionosfera”, ha dicho al respecto Aroh Barjatya, el físico que dirige el proyecto.

Por otra parte, la Red de Radares Super Dual Auroral (Super DARN), un conjunto de radares ubicados en diferentes partes del mundo, servirán para estudiar la radiación solar en las capas superiores de la atmósfera terrestre durante un eclipse. Esto se logra por medio de dicha red en la que los científicos hacen rebotar las ondas de radio en la ionosfera y analizan la señal de retorno.

Cabe señalar que este eclipse total de Sol forma parte de una serie de fenómenos analizados en el llamado Gran año de la heliofísica, en el que la ciencia celebra la influencia del Sol en la Tierra y en el resto del sistema planetario. El eclipse solar no es sólo una oportunidad para los científicos de ver el mundo desde otra perspectiva, sino también de hacer ciencia ciudadana que genere diferentes tipos de datos para alimentar nuevas investigaciones.

Uno de los proyectos más interesantes al respecto es el proyecto Eclipse Soundscapes mediante el que la NASA busca comprender mejor la forma en qué los eclipses solares afectan la vida silvestre. La idea es que voluntarios en diversas partes del mundo recopilen grabaciones de sonido y diversas observaciones que atestigüen la “breve noche” en la Tierra.

Este proyecto busca replicar un famoso estudio de hace casi un siglo del científico William M. Wheeler después de un eclipse en EU y el noroeste de Canadá. El nuevo proyecto espera que las herramientas modernas potencialicen la información recopilada para comprender mejor el comportamiento de animales e insectos mediante observaciones multisensoriales, como relatos escritos y grabaciones de audio, que fortalezcan los datos existentes sobre el cambio en los ecosistemas durante un eclipse solar.

Comienza la cuenta regresiva para que el mundo pueda saber más sobre el universo.

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