La inteligencia artificial (IA) avanza con mayor fuerza en países con economías desarrolladas, pero en el caso de México, se espera que su impacto en la productividad demore hasta ocho años, de acuerdo con organismos internacionales.
La OCDE indicó que esta tecnología “podría cambiar drásticamente la demanda de habilidades en el futuro, a medida que las tareas no rutinarias entren dentro del alcance de lo que los autómatas pueden realizar de manera confiable”.
A futuro habrá tareas que ya no se necesitará que realicen los humanos, pero existirán otras tecnologías que requerirán de que las complementen las personas, lo que implica que se tendrán que capacitar para hacer frente a la automatización.
El secretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Manuel Salazar-Xirinachs, previó que México requerirá entre cinco y ocho años para alcanzar una masa crítica que permita impactos sistémicos sobre la productividad.
“Será hasta 2030 o 2035 cuando se verá una mayor automatización de procesos, aumento de la productividad del trabajo calificado y transformación de los sectores industriales”, dijo a EL UNIVERSAL.
Explicó que “dado que la inversión en inteligencia artificial en México equivale sólo a 0.05% del PIB, muy por debajo del promedio mundial de 0.16%, le tomará más tiempo a la economía mexicana llegar a niveles de otros países”.
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En un reciente estudio, la Cepal detectó que hay impactos positivos en manufactura, agroindustria y servicios, por lo que estima que “el impacto anual en el PIB supera los 5 mil millones de dólares, aunque la adopción tecnológica sigue concentrada en grandes empresas”.
La Cepal estima que 44 de cada 100 empleos en América Latina y el Caribe “podrían verse afectados por la inteligencia artificial, aunque no necesariamente de forma negativa. Este impacto refleja una transformación profunda en las tareas y competencias requeridas más que una pérdida neta de empleos”.
Agregó que la IA puede aumentar la productividad, pero también desplazar tareas cognitivas y operativas, especialmente en sectores industriales y de servicios.
“Las políticas deben combinar la promoción de la adopción tecnológica con estrategias activas de formación, reconversión y empleo inclusivo”, opinó Salazar-Xirinachs.
Por ello, ve necesario impulsar programas de capacitación continua, certificación de habilidades digitales y apoyo especialmente a las MiPymes para incorporar soluciones de IA.
De acuerdo con el Panorama de Habilidades 2025 de la OCDE, los mercados laborales registran un impacto porque cambian la combinación de ocupaciones con mayor demanda y son distintas las habilidades que requieren cada puesto.
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Riesgos a la vista
El director de Amitai, Héctor Márquez Pitol, dijo que la inteligencia artificial puede ayudar a aliviar la carga laboral si se implementa con visión humana, pero si se concentra en medir la eficiencia, las métricas se volverán implacables y los ritmos de trabajo serán inalcanzables.
“Estaremos ante un uso explotador si la inteligencia artificial sólo mide productividad, reduce costos y sirve para exigir más, pero no mejora la calidad de vida del trabajador”, dijo a EL UNIVERSAL.
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