Las elecciones del 1 de julio pasado fueron históricas y le dieron un vuelco al rumbo del país al permitir la llegada de la izquierda al poder por primera vez. No sólo fue histórica por ello, sino también por el número de votos y del porcentaje del padrón que salió a elegir al Presidente y a los representantes locales.

Más de 50% de los mexicanos que acudieron a sufragar eligieron al ganador y el resto se quedó en el camino, lo cual, inevitablemente trae cierta polarización entre vencedores y perdedores. Pero no sólo eso, sino que para todos, trae una expectativa de qué es lo que va a suceder con nuestro bolsillo y nuestros trabajos.

Y en esto, deberían tomar parte las empresas, no importa su tamaño.

“La participación histórica nos dice que las personas están involucradas, participando y votando, y seguramente también lo están reflejando en sus trabajos. Hay incertidumbre en cuestión de lo que podría ocurrir respecto al ganador”, comenta Víctor Chávez, socio director de Grupo Human, consultoría especializada en recursos humanos.

Además del ánimo que pueda tener cada empleado, ya sea de júbilo o de tristeza por los resultados de la elección, a todo se le suma la incertidumbre de qué va a suceder en un futuro con el cambio de gobierno federal que ya está en marcha.

¿Qué le toca a los empleadores? Mantener una buena línea de comunicación con los colaboradores. En concreto, es necesario transmitirles a los empleados esa confianza que necesitan para seguir desempeñando su puesto de manera productiva.

“En este momento es importante dar la confianza a cada persona y recordar que cada uno tiene una situación puntual y un objetivo distinto. A esto se le debe dar continuidad y el empleador le debe dar confianza sobre todo, comunicando cuál es la meta establecida en todos los sentidos, relacionada con las funciones que le corresponden”, explica el especialista.

Así que es un gran momento para que los líderes de la empresa se sienten, analicen el escenario (si es que aún no lo habían hecho), reafirmen sus objetivos y metas a mediano y largo plazos, y busquen comunicárselo a sus colaboradores para generar la confianza que puede estar perdiéndose con este cambio de timón en el gobierno del país. Sobre todo, para dejar clara la ruta que se va a seguir para alcanzar estos objetivos.

Si todo esto no se tiene muy claro, también es buen momento para empezarlo a trazar. Esto se hace a través de un plan estratégico el cual es un documento que plasma los objetivos que tendrá la organización de aquí en adelante. Quizá los tiempos exijan una evaluación más detallada del entorno, pero si la industria y las circunstancias lo permiten, planear de manera cuidadosa cualquier expansión o conquista de nuevo mercado hará que reduzca sus posibilidades de fracaso.

Tiene que ver con el lugar al que quieres llegar con respecto a un periodo. Este plan se suele hacer a principios de año pero si tu empresa carece de un plan estratégico, será de gran utilidad empezar a hacerlo ya.

“Es un momento de hacer un alto, como si se hiciera en el semestre, para ver la tendencia que tienes tú como empresa, es importante hacer una reflexión sobre lo sucedido, recordar que hay tareas que se tienen que revisar de forma periódica y que hay acciones que se deben tomar de corrección o mejora para llegar a la meta”, explica el especialista.

Es importante convocar a una reunión para hablar abiertamente del tema. No se trata de abrir un debate, sino dar una conclusión de la jornada laboral, analizar los posibles cambios que puede haber y enfocarse en los resultados que se quieren lograr. No se trata de quién fue elegido Presidente, sino de la necesidad que hay de continuar cumpliendo objetivos y siendo productivo a pesar de los resultados.

¿El ánimo en el suelo?

Un aspecto al que los empleadores pueden enfrentarse en estos momentos es a un ánimo revuelto entre sus trabajadores. Al menos esto demostró una encuesta realizada por la American Psychological Association en los tiempos electorales de Estados Unidos: Uno de cada cuatro trabajadores reportó sentirse estresado debido a discusiones políticas en el trabajo y más del doble de hombres que mujeres aseguraron que las conversaciones sobre política los hacen menos productivos.

Entre los efectos negativos se encuentran dificultades para terminar el trabajo, producir con una menor cualidad y en general, ser menos productivos.

¿Qué pueden hacer los empleadores? “La mejor aproximación es la promoción de una cultura laboral que apoye el respeto y la confianza para que las conversaciones y desacuerdos (ya sea políticos o de otra índole) que se lleven a cabo se hagan en un ambiente de civilidad”, explica David W. Ballard, director del Center for Organizational Excellence de la American Psychological Association en un texto para la Harvard Business Review.

En los líderes recae la necesidad de reconocer que un ambiente político como el de una elección puede tener efectos en la gente, por lo que la recomendación es que estén atentos a los niveles de estrés de sus empleados y que puedan apoyar a través de arreglos de trabajo flexible y facilidades para canalizar ese estrés y ese malestar, sostiene el especialista.

Además de que en estos momentos cobra una mayor importancia predicar con el ejemplo. “Los líderes de las más altas esferas de la empresa pueden comunicar un mensaje poderoso si siguen todo aquello que están tratando de promover dentro de su organización, demostrando civilidad y respeto, participando en actividades dentro de la organización y manejando sus propios niveles de estrés de maneras sanas”, sostiene Ballard.

Este momento que vive el país es perfecto para buscar la cohesión dentro de la organización, más allá de partidos y colores. Y precisamente una manera de hacerlo es enfocarse en estas metas que se tienen dentro de la organización y poner un mayor énfasis en la importancia del trabajo en equipo y en la consecución conjunta de metas.

El que será el próximo gobierno ha dado señales de estabilidad económica, y por supuesto, habrá que ver qué sucede, pero por lo pronto, las cosas avanzan de manera pacífica.

Así que para aquellos empleadores asustados, va una recomendación: “Es incrédulo pensar que el candidato ganador va a solucionar todos los problemas de tu negocio; o que al revés, es el comienzo del apocalipsis. No quiere decir que no sea importante entender el contexto político, pero será mucho más determinante tu trabajo, creatividad e innovación para tu crecimiento que el resultado de una elección”, asegura Gerardo Obregón, fundador y director general de Prestadero, una startup dedicada a préstamos personales persona a persona.

Estas elecciones representan también un momento de aprendizaje para todos. No sólo para las empresas ante esta necesidad de cuestionarse si sus objetivos y metas son adecuadas para los tiempos actuales y de seguir trabajando y mirando hacia adelante; sino también para todos, en cuanto a tolerancia hacia la manera de pensar del otro. Hoy más que antes, es necesario que todos trabajemos para un objetivo en común: el bien del país entero.

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