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Emoción vs. razón: los debates. Ronda final por la Presidencia

ARCHIVO EL UNIVERSAL
Cartera 19/06/2018 04:23 Mauricio Millán Actualizada 04:35
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Por Mauricio Millán C.

El 12 de junio, en Mérida, Yucatán, se realizó el tercer y último debate entre los aspirantes a la Presidencia de la República. Se expusieron propuestas sobre economía y desarrollo, dividido en tres bloques temáticos: crecimiento económico, pobreza y desigualdad; educación, ciencia y tecnología; y salud, desarrollo sustentable y cambio climático.

El último debate buscó contrastar los proyectos económicos; sin embargo, prevaleció un ambiente beligerante y con pocas propuestas. La democracia no se beneficia del encono; al contrario, la debilita y quien pierde más, es la ciudadanía. Los mexicanos debemos mostrarnos al mundo como un país sólido con instituciones fuertes.

En materia de crecimiento económico, pobreza y desigualdad, México enfrenta importantes retos; si bien la 15 economía a nivel mundial creció a una tasa media anual de 2.5% en los últimos 10 años, existen brechas importantes de desarrollo, sobre todo entre los estados del norte con relación a los del sur, razón por la cual es necesario crear un mejor balance a nivel nacional.

En el primer bloque se externaron dos plataformas de crecimiento: el fortalecimiento del mercado interno mediante la industria y el campo y la diversificación de la política de comercio exterior.

Ambas políticas son complementarias, no sustitutas y se requieren de ambas para alcanzar desarrollo económico, la diferencia son las prioridades. Hoy, se debe fortalecer una política que aborde el sector externo y el mercado interno, con mayor competitividad en las empresas para así lograr mayor diversificación comercial y de generación de empleos de calidad, cerrando la brecha laboral de género.

En materia de educación, ciencia y tecnología, México debe construir un proyecto de nación a largo plazo y focalizar, mediante vocaciones regionales-sectoriales, la profesionalización del capital humano.

La cobertura en educación media superior (EMS) llegó a 82% en este sexenio; sin embargo, en 2016, sólo 57% de la matricula fue de jóvenes de entre 15 y 17 años. Por otro lado, el presupuesto a ciencia y tecnología es de 0.55% del PIB, insuficiente para proyectar al país hacia la Industria 4.0 por lo que más que establecer un porcentaje por decreto, se necesita invertir más y con mejor orientación.

En términos de educación, las posiciones son claras: por un lado, está la cancelación de la reforma educativa y, por otra parte, adecuar la implementación de la actual.

Cabe señalar que sin educación integral, la gente queda marginada sin la oportunidad de un empleo competitivo; por ello es tema toral para todo gobierno es garantizar la calidad de la educación y la estabilidad de los maestros presente y futura. México debe empujar la economía digital de la mano de los maestros y superar el control sindical que actúa como pastel político. Debemos exigir que la educación sea un detonador para el país.

En el tercer y último bloque sobre salud, desarrollo sustentable y cambio climático, las propuestas se decantaron entre desaparecer el Seguro Popular, y alcanzar hospitales funcionando 24 horas, siete días a la semana, 100% equipados y con medicinas, además que la seguridad social sea deducible para los patrones.

Asimismo, se estableció mejorar la gestión de los recursos alineando los sistemas de salud y compartiendo infraestructura. Esto debe ser el tema central. Dos candidatos se inclinaron por integrar los sistemas de salud. Para ello, será necesaria una política nacional que incorpore nuevas tecnologías y en el que se ejerzan eficientemente los recursos enfocados más a la prevención que sólo la corrección.

México debe pasar de candidatos administradores a candidatos estadistas; la diferencia es que los primeros piensan en seis años, los segundos en la próxima generación. Las propuestas ausentes: política salarial y reforma fiscal, pero sobretodo, la falta de una plataforma económica basada en la formación de capital humano y en vocaciones regionales-sectoriales productivas y competitivas a nivel mundial.

Como sociedad no debemos dividirnos por la influencia de las noticias falsas. La encuesta en la que podemos confiar será el 1 de julio. Esta elección será para los próximos 12 o 18 años. México es referente mundial y debemos trabajar en un mercado interno fuerte que genere más empleos y con sólida presencia en el mundo.

Los mexicanos estamos obligados a proteger lo avanzado y mejorar lo perfectible; debemos votar por la capacidad de construir un mejor futuro, que nos permita trabajar y generar riqueza, con desarrollo económico y bienestar social.

 

Vicepresidente de Consultores Internacionales

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