Ante la caída del precio del petróleo a nivel global, el dólar por arriba de los 24 pesos y el desplome de las bolsas de valores, EL UNIVERSAL consultó con diversos expertos sobre el impacto económico que provocará la pandemia del coronavirus (Covid-19); diversas voces no descartan que entraremos en una recesión mundial.


Jorge A. Chávez Presa: El impacto económico del Covid-19

El impacto negativo del nuevo virus Covid-19 en la economía global es titánico. Primero se interrumpieron abruptamente las cadenas globales de producción y ahora las medidas adoptadas para reducir el contagio reducen fuertemente la demanda. La combinación simultánea de estos dos choques en la oferta y demanda globales de bienes y servicios es lo que ha provocado el desplome de los mercados accionarios y del precio del petróleo . Para México aún es precipitado cuantificar el impacto en el crecimiento económico y el empleo de esta mega crisis. Lo único seguro es: (i) que habrá una fuerte caída en el PIB, y (ii) en unos meses vendrá la recuperación dada nuestra vinculación con la economía de Estados Unidos. En primera instancia, la severidad del golpe dependerá del éxito en contener el contagio.

Por otro lado, estarán las medidas de política económica para amortiguar el trancazo. La economía mexicana al ser abierta, sin capacidad de influir en los precios internacionales y sin disponer de una divisa que se utilice en reservas internacionales, le reduce los márgenes para acomodar estas perturbaciones externas con expansión monetaria.

Los inversionistas van a estar atentos del paquete que diseñe el gobierno federal con medidas tributarias y el replanteamiento de la reasignación del gasto público que: (i) minimicen la destrucción de riqueza, esto es el cierre de empresas; (ii) el restablecer la producción nacional en las cadenas globales de valor, y (iii) los apoyos destinados a la protección del empleo formal. Son tiempos para dejar de cargar con lastres a la productividad.

Economista

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Jesús Reyes Heroles: ¿Va México hacia una crisis económica?

México no va, sino que ya está en crisis económica. La actividad industrial ha caído durante 16 meses, la inversión continúa cayendo, y la desconfianza de los agentes privados no se reduce; el desempleo y el subempleo han aumentado sustancialmente. El petróleo como fuente de ingreso para las finanzas públicas se ha colapsado. El país transita ahora de una crisis económica hacia una crisis financiera, detonada ya por una depreciación del peso de mediados de febrero a mediados de marzo, de 24%.

Presidente de Grupo de Economistas y Asociados (GEA)

Aleida Azamar: Difícil obstáculo, pero no imposible

México

se encuentra en una encrucijada difícil, pero no imposible de sortear. Las complejas condiciones productivas y económicas internacionales provocadas por la actual pandemia de Covid-19 han llevado al límite la resistencia socioeconómica del país, lo que se puede observar en la actual fragilidad cambiaria (el miércoles el dólar llegó a valorarse hasta 24 pesos), lo que es producto del pánico bursátil que afecta a todo el mundo. Si a esto se le agrega la disminución histórica en el precio del barril de petróleo (18 dólares la mezcla mexicana ) es evidente que los temores externos terminen por afectar a la economía nacional.

Por lo anterior es fundamental que la administración pública se enfrente a la crisis sanitaria mundial , además de que se fortalezca la confianza de los mercados con un plan de contención en los costos sociales y productivos, sobre todo para las familias vulnerables y las empresas en riesgo de liquidez. La intención es demostrar que se mantiene una mirada hacia el futuro protegiendo a los ciudadanos del país, así como a la capacidad productiva nacional que podría jugar un papel crucial en la recuperación mundial que se avecina.

Doctora en Economía, profesora investigadora del Departamento de Producción Económica de la UAM Xochimilco

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Carlos Heredia: ¿Habrá liderazgo?

En México ya estamos en una severa crisis económica; sus manifestaciones son el desplome de precios del petróleo, la caída en la actividad económica en 2019 y 2020, y el alza en la cotización del dólar. La pregunta es si seremos capaces de responder con liderazgo político, con medidas de política económica con base en evidencia, y con la responsabilidad social de cada mexicano.

Doctor en Economía, profesor investigador del CIDE

Pablo Álvarez Icaza: ¿Vamos hacia una crisis económica?

Las crisis económicas han venido acompañadas de desplomes de los mercados bursátiles. Así sucedió en 1929, que combinada con graves errores de política económica generó la recesión, que por su profundidad y extensión se conocería como la Gran Depresión. En el 87 no fue así, pero dejó muy debilitada a la economía real, lo mismo sucedió con el crack de las punto.com en 2001. La crisis financiera del 2008 (el famoso catarrito), se trasladaría al sector real de la economía y de varios países desarrollados, encabezados por Estados Unidos (EU), que entraría en una profunda recesión (diciembre de 2007-junio de 2009) que se conoció como la Gran Recesión.

En este cabalístico 2020, los indicadores financieros nos están anticipando que la economía real está comenzando a resentir los estragos, no solo de la interrupción de la cadena de suministro luego de la paralización del sector manufacturero de China, que se había consolidado como la fábrica mundial; sino que el daño al sector servicios, especialmente a los viajes y transporte aéreo será devastador. La contingencia sanitaria está llevando a la paralización de la economía en su conjunto en varios países, por lo que los mercados, como los futuros de petróleo, están descontando que sí vamos a una crisis global. El S&P 500 lleva ocho sesiones seguidas cayendo más del 4%, lo que no ocurría en un índice bursátil desde 1929. Las semejanzas resultan preocupantes.

En marzo del 2009, las bolsas de Estados Unidos y en México alcanzaron su punto más bajo y el tipo de cambio su nivel más alto. La recuperación sólo comenzó hasta que se anunció un plan de rescate creíble y viable encabezado por el gobierno de Barack Obama , que realizó medidas concertadas con el resto de los países, que generó una recuperación de la confianza.

Cuando en los mercados financieros se comienza a vender todo, incluido el oro y los títulos de deuda de largo plazo de Estados Unidos, para tener liquidez o bonos del Tesoro de corto plazo, e incluso los de un mes registran tasas negativas, es que la situación es muy grave.

Es inevitable que en una economía tan abierta como la mexicana y donde el sector externo tiene un papel tan relevante, se vaya a evitar el impacto de una recesión externa. En 2009, el PIB de EU cayó 2.5% y en México 5.3% (base 2013). La magnitud del desplome en 2020, podría ser menor, pero ello dependerá de que las medidas de emergencia conjuntas que tomen los gobiernos se hagan de manera coordinada como en 2009.

Catedrático de la EST-IPN

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Alejandro Cervantes Llamas: Un problema plural

Cabe recordar que una crisis económica o financiera se distingue por una fuerte caída de los precios de los activos que deriva en una escasez de liquidez de las instituciones financieras y en la dificultad de las empresas y los consumidores en hacer frente al pago de sus deudas. Si bien en días recientes hemos observado una fuerte caída en la mayoría de los índices accionarios y una fuerte depreciación de la divisa mexicana, es poco probable que ello se vea reflejado en una fuerte restricción de liquidez y en un incremento radical en la cartera vencida del sector privado.

Sin embargo, a pesar de que el país probablemente no enfrentará una crisis económica, es probable que este año el PIB registre una contracción significativa, ello considerando el impacto del Covid-19 sobre la demanda interna de servicios, la debilidad de la demanda externa y las disrupciones que generará sobre las cadenas de producción en el sector manufacturero mexicano.

En este contexto, y como he comentado anteriormente, las omisiones de los gobiernos por generar un clima favorable de negocios que incentive la inversión privada y por instrumentar políticas que fortalezcan la acumulación de capital humano y las mejoras de la productividad, lo paga la sociedad en su conjunto cuando aparecen eventos como los cisnes negros y en este caso el coronavirus o simplemente cuando cambia de manera adversa la situación de la economía mundial. El coronavirus es una emergencia nacional. Para el episodio de salud que enfrenta nuestro país no sólo se requiere de las acciones adecuadas de las autoridades financieras y no financieras, sino también los agentes económicos privados y de la sociedad en su conjunto.

Economista Senior para México de Grupo Financiero Banorte

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Laura Iturbide Galindo: Impacto en el bienestar

La economía mundial ya venía en un proceso de desaceleración, la combinación de la pandemia del corona virus y la guerra del petróleo se convirtió en una mezcla muy nociva.

Hasta los países más ortodoxos en la implementación de su política económica como Alemania , han “echado todo el fuego al asador”, sabiendo que vendrán meses muy difíciles y de gran volatilidad en los mercados, como se ha evidenciado en las últimas semanas.

La economía mexicana venía de un año de estancamiento. Con la parálisis económica, la interrupción de las cadenas globales de suministro, las caídas de ingresos en sectores, tan importantes como el turístico, la desaceleración de la economía estadounidense y el desplome del precio del petróleo, es muy probable que 2020 sea un año de contracción económica.

Esta es una situación que provocará un mal bienio y con finanzas públicas muy debilitadas por la carga petrolera, lo que incidirá sensiblemente en el empleo y el bienestar.

Directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac en la Universidad Anáhuac México, campus Norte

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Julio Alejandro Millán: Tres grandes amenazas

La economía mexicana se enfrenta tres grandes amenazas: por un lado los efectos del Covid-19 , aún difíciles de predecir en tanto no se tenga claridad de la prevalencia de esta enfermedad en el país pero sin duda con severas consecuencias en la economía interna. Por otro lado, la caída internacional de los precios del petróleo derivada del desacuerdo en los volúmenes de producción junto con el pobre desempeño de Pemex generará consecuencias devastadoras en las finanzas de la empresa y con el consecuente efecto expansivo hacia la economía en su conjunto.

La tercera gran amenaza la constituye la política económica interna, que ha estado enmarcada por la incertidumbre y una tardía reacción ante la coyuntura, principalmente para generar acciones y política pública promotora de inversión y empleo. Es fundamental que el Gobierno Mexicano genere programas de apoyo a la población y a las empresas a través de medidas contra cíclicas, financiamiento a través de la banca de desarrollo, reducción de impuestos, ejercicio del gasto y otras más para transitar por la tormenta y poder mantener la estructura vertebral del país.

Por ahora podemos adelantar que de seguir esta tendencia, experimentaremos un año 2020 con crecimiento económico negativo, reducción importante del empleo, volatilidad en el tipo de cambio y presiones inflacionarias. La reacción rápida de la sociedad, empresarios y gobierno es urgente.

Presidente de Consultores Internacionales, S.C.

cev

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