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Hace once meses me sorprendí de que no me estuviera dando crisis de edad. Corte a: estoy a un mes de cumplir 32 años. Y estoy sorprendentemente tranquila. No tiene sentido. No entiendo nada. ¡Tan chido que está el nombre del blog!
Mi primera crisis fue a los 15. No me acuerdo exactamente por qué, pero supongo que era lo mismo de todos los pánicos cumpleañeros subsecuentes: no haber hecho nada de provecho a esa avanzadísima edad. ¿Como qué? No se sabe. ¿Realmente había quinceañeros a mi alrededor haciendo cosas supersobresalientes? No. ¿Entonces? NO IMPORTA HOLA CRISIS NOS VOLVEMOS A ENCONTRAR. Un hueco en la panza. Una sensación de haber llegado tarde, de que cualquier intento de ponerme al corriente era en vano. Un "ya para qué" eterno, una culpa de desaprovechar los minutos y las horas y las mañanas y las noches. Y al siguiente agosto darme cuenta de que en realidad era puro azote, de que aqueeeeeeel año aún estaba a tiempo de "hacer" (¿pero qué?), pero que ahora sí ya se me había ido el tren. ¿Qué tren? NO IMPORTA LLEGÓ LA CRISIS CÓMO VES. Y 365 días después, lo mismo. QUÉ FEO.
Pero como bien escribí hace un año, eso se esfumó a los treinta. Fium. Sigo sin creérmela. Siento que en cualquier momento me va a agarrar la tormenta emocional. ¿A ustedes cómo les ha ido con eso?
Ahí viene la crisis. O no. O sí. O no. O sí. O no. En un mes les cuento.
***
Hablando de crisis de edad, el otro día me encargaron un texto sobre milennials. Lo escribí comodiosmedioantender, pero he seguido rumiando el tema de las generaciones y eso.
Hoy lo platicaba con un amigo que sí es bien milennial (¡hola!) y me hizo notar algo que, según yo, está bien gacho: el internet de hace quince años estaba "que ni mandado a hacer" para nosotros los antisociales, para los que no sabíamos peinarnos ni hablar frente a frente con otros seres humanos sin ponernos rojos, mucho menos ligar en las tardeadas noventeras, pero sí aventarnos un choro muy acá vía correo de hotmail. ¡O en un blog! Era posible tener seguidores sin mostrar tu foto. O podías subir una imagen, mal escaneada de hacía dos años, toda photoshopeada, y no había pedo. Eso no te restaba credibilidad.
¿Pero ahora? El internet ha sido tomado por los populares, por los seguros de sí mismos, por los que cumplen con los malosos (y cuadrados) lineamientos de belleza. Por los que pueden hablarle a las cámaras y micrófonos, aunque sean los built-in de sus computadoras. Por los fotogénicos. ¿Y uno? Cuidadito y sales mal en una foto porque la suben a Facebook. Cuidadito y la retocas porque te cachan. Cuidadito y posas de más porque se burlan. Cuidadito y no eres perfecto porque.
¿Qué dirían hoy de mi foto "buena", en la que salía toda cachetoncita y con una sudadera de Lacrimosa? ¿Sería la protagonista de un meme llamado "CHUBBY GOTH GIRL SAYS"? ¿Me hubiera tenido que cambiar de escuela, de barrio, de país?
Amo haber nacido en el año en el que nací. Ya me dio miedo la actualidad. Qué afortunados somos los milennials viejos.
¿Estoy mal? ¿Mi amigo y yo nos estamos viendo muy pesimistas? ¿Todavía hay esperanza entre "los jóvenes de hoy en día"? Y a todo esto, ¿sí existe eso del snapchat o es leyenda urbana?
En serio.
***
Hay un diplomado padrísimo que organiza el Museo del Chopo, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (¡mi alma máter!). Me dan muchas ganas de tomarlo PERO. Siento que ya no puedo volver a la escuela. Que si a los 19 no podía con el "80% de asistencia", a mi edad meeeeenos. Que voy a ser la más tonta, como Cirilo de Carrusel, y decir una tontería a media clase. Que, aunque es en la tarde, me va a dar mucha flojera ir hasta allá. Que no voy a saber qué ponerme. Que las tortas de queso blanco del metro Universidad ya no me van a saber igual. Que voy a ser como Jamás besada y los populares me van a echar comida de perro en la mochila (¿o cómo era?). Que me van a correr del salón como a Gloria Trevi. O a reprobar por estar viendo Twitter.
¡Ah! Ahí está mi crisis de los 32.
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