¿Viajemos Seguras?

OTRAS
19/10/2016
09:49
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Observatorio Nacional Ciudadano
El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.
OTRAS

 

En la Ciudad de México, seis de cada diez mujeres han experimentado algún tipo de acoso físico o verbal mientras viajaban en el transporte público[1]. La discriminación y la violencia que sufren las mujeres en nuestro país, no es ninguna novedad. La violencia existente al seno de nuestra sociedad, naturalmente, se traduce al espacio público y por ende a los espacios de movilidad urbana, es decir, al Sistema de Transporte Colectivo.

 

En México, millones de niñas y mujeres, sufren día con día indicios de violencia, acoso e intimidación al momento de trasladarse de un lugar a otro, y esa amenaza latente restringe su libertad de movimiento. Las mujeres son más vulnerables y susceptibles a sufrir algún tipo de acoso o violencia sexual en el transporte público. Contar con un sistema de transporte público seguro, accesible y confiable, es imprescindible.

 

La Ciudad de México cuenta con una población de casi nueve millones de habitantes[2], así como con una alta población flotante proveniente de la Zona Metropolitana del Valle de México, lo cual hace que la violencia en el transporte público sea más propensa a suceder como consecuencia de la alta movilidad urbana. Al momento de focalizar dicho tipo de violencia en la Ciudad de México -y tomando en cuenta que más de un millón de mujeres utiliza diariamente el transporte público-[3] se puede establecer que: de las agresiones reportadas desde abril de 2016, el 56.1% de las víctimas tienen entre 18 y 30 años. Asimismo, el 10.59%, de las mujeres agredidas son menores de edad.[4]

 

Algunas de las agresiones más comunes en el Sistema de Transporte Colectivo son: el tocamiento de glúteos/nalgadas; el tocamiento en la pelvis/genitales de la mujer; y la masturbación del agresor frente a la mujer. El Metro es el transporte público donde el abuso sexual es más propenso a suceder. El 70% de las carpetas de investigación y averiguaciones previas para éste delito se registraron ahí[5]. Las estaciones de metro de: Pantitlán, Hidalgo y Centro Médico albergan el mayor número de casos de delito sexual. De igual manera, las líneas con más incidentes de éste tipo son la 1, 2 y 3.[6] De acuerdo al estudio El porqué de la relación entre género y transporte, en la Ciudad de México el 40% de las mujeres modifica su manera de vestir para evadir la violencia en el transporte[7].

 

Cabe destacar que tanto el abuso sexual como la violación se consideran delitos de carácter sexual. De acuerdo al Código Penal de la Ciudad de México, comete violación el que por medio de la violencia física o moral realice cópula con una persona de cualquier sexo. Se entiende por cópula, la introducción del pene, cualquier elemento, instrumento o parte del cuerpo distinto al pene en el cuerpo humano por vía vaginal, anal o bucal[8]. En cambio; comete el delito de abuso sexual, quien sin consentimiento de una persona y sin el propósito de llegar a la cópula, ejecute en ella un acto sexual, la obligue a observarlo o la haga ejecutarlo[9]. Los datos proporcionados por el gobierno de la Ciudad de México a través del informe de la estrategia 30-100, únicamente incluyen cifras de enero del 2015 a julio del presente año.

 

Como se observa en la gráfica, del total de carpetas de investigación por delito sexual contra mujeres en el transporte público, el 87% fue por abuso sexual. De igual manera, la suma de los delitos sexuales contra mujeres en el transporte público (incluyendo abuso y violación), representa el 11% del total de delitos sexuales que se cometen la Ciudad de México. Dicho porcentaje pareciera ser bajo, partiendo del hecho de que, de acuerdo al Foro Económico Mundial, la Ciudad de México cuenta con el segundo sistema de transporte público más peligroso del mundo[10]. Lo cual nos lleva a pensar que -la no denuncia por parte de la ciudadanía- podría tener mucho que ver con el bajo registro del delito. Esto, pese a la actual campaña de denuncia promovida por el gobierno de la Ciudad de México.

 

Como respuesta a la violencia de género en espacios públicos, y dentro del marco del Programa CDMX Ciudad Segura y Amigable para las Mujeres y las Niñas, es que surge La Estrategia 30/100, conjunto de acciones de impacto inmediato para prevenir, atender y sancionar la violencia hacia las mujeres en el transporte y los espacios públicos. Dicha estrategia fue anunciada el 25 de noviembre de 2015.

 

Me parece relevante señalar el reconocimiento por parte de las autoridades de tan grave problemática. Sin embargo, ello no es suficiente, falta ir más allá y acompañar las políticas actuales con acciones de distinta índole, es decir: con campañas de sensibilización, educación, capacitación en perspectiva de género, fortalecimiento institucional, erradicación de la impunidad y el cese de la revictimización de víctimas de violencia sexual. Es fundamental contar con un diagnóstico certero y objetivo sobre la violencia que sufre la mujer en el espacio público, incluyendo las causas y consecuencias; sólo así se sabrá dónde es necesario actuar.

 

Existen diversas líneas de acción que parecieran abonar a una estrategia de seguridad más robusta en la Ciudad de México, tal es el caso de: los operativos de vigilancia; la instalación de botones de auxilio y cámaras en el transporte público; las campañas de difusión y las mejoras en el sistema de video vigilancia.

 

En cuanto al operativo de vigilancia se designaron 1,439 elementos diarios para cubrir las diversas estaciones de Metro, Metrobús, Tren Ligero, Trolebús y Paraderos. Y se realizaron 524 operativos en las zonas y horas de más tránsito[11]. Asimismo, se llevó a cabo una mejora en el sistema de video vigilancia mediante la instalación de 1,182 botones de auxilio o de emergencia en el Sistema de Movilidad M1 y 35 en el Metrobús. Se cuenta con 271 autobuses nuevos equipados con cámaras de video; 248 cámaras cercanas al metro; 599 cámaras del C4; y 1,220 pantallas y cámaras en el Metrobús, entre otras acciones[12]. También se brindó asesoría mediante la implementación de 7 módulos de atención del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México (Inmujeres) dentro de diversas estaciones del Metro.

 

Vale la pena aplaudir acciones como la creación de la página web vive segura, en la cual se pueden reportar incidentes, y recibir asistencia y acompañamiento jurídico y psicológico[13]. De igual manera, en dicho portal se puede registrar la denuncia mediante la canalización al Ministerio Público virtual y solicitar servicios de orientación telefónica en diversos temas a través de Inmujeres CDMX y LOCALTEL-Línea Mujeres[14]. Sin embargo, otras de las líneas de acción parecen preocupantes, éste es el caso de la distribución de silbatos y los mecanismos de separación entre mujeres y hombres como solución a largo plazo.

 

El fortalecimiento de los mecanismos de separación, no puede ni debe ser visto como una solución definitiva. Dicha línea de acción difícilmente acabará con la discriminación, el hostigamiento y la violencia que sufren las mujeres en el transporte público. Además de contar con acciones afirmativas que den una respuesta inmediata a la problemática y ayuden a combatir la violencia de género de manera temporal; se necesitan acciones transformadoras que busquen prevenir y crear una cultura de respeto a los derechos humanos.

 

Parece preocupante que dentro de las líneas de acción para combatir la violencia de género, no haya ninguna encaminada a cambiar el actuar y la percepción machista de los individuos;  pues solamente así se logrará erradicar la violencia. Históricamente las mujeres han sido un grupo reprimido, por lo que es esencial implementar programas de educación formal e informal apegados a derechos humanos, que busquen cambiar la percepción que se tiene de la mujer dentro de la sociedad.

 

¿En vez de excluir a las mujeres en unos cuantos vagones, por qué no enseñarle a las personas a respetar al prójimo? No queremos un vagón especial; queremos gozar del mismo servicio público que el resto de las personas sin ser agredidas física y verbalmente.

 

Al otorgar una herramienta -como el silbato- a una víctima potencial, la autoridad está delegando la tarea de velar por la seguridad e integridad física de la persona. Si bien, la seguridad involucra tanto autoridad como a ciudadanía, no se puede perder de vista que es el Estado quien tiene la responsabilidad última de garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Pareciera que en vez de buscar estrategias para prevenir y detectar la violencia de género, se aplican soluciones reactivas, minimalistas, y sin estar basadas en evidencia. ¿Qué se pretende qué suceda; que la misma gente que agrede a las víctimas, sea quien las rescate? ¿Que no salgamos de casa sin nuestro silbato protector? ¿O pero aún, que nos sintamos seguras por el simple hecho de tener un plástico en el bolsillo?

 

Reitero, no queremos un silbato; queremos caminar con libertad por las calles de nuestra ciudad. Queremos no tenerle miedo a salir solas de noche. Queremos ser respetadas. Queremos ser tratadas como seres humanos ¿Y para ello, nos dan un silbato?

 

Para combatir la violencia de género, es necesario abordarla desde la raíz y de manera integral. En primera instancia, la violencia debe ser comprendida como un fenómeno multidisciplinario que requiere de esfuerzos conjuntos (y en todos los frentes) para combatirla; la violencia de género se debe mitigar mediante la creación de programas, protocolos y políticas comprensivas con perspectiva de género; con la implementación de estrategias de carácter preventivo; evitar caer en la tentación de implementar políticas públicas simplistas y deficientes sin mira al futuro; educar a la población en la materia para evitar la repetición; capacitar a autoridades de procuración y acceso a la justicia en  derechos humanos y perspectiva de género para evitar la revictimización; y sobre todo, como autoridad, no dejar que la responsabilidad caiga meramente en manos de la víctima.

 

Queremos gozar de los espacios públicos de forma libre y segura; ¡acabemos con el acoso sexual!

 

Fuentes:

World Economic Forum.”Which cities have the most dangerous transport systems for women?”.https://www.weforum.org/agenda/2016/03/which-cities-have-the-most-danger... (Fecha de consulta: 9 de septiembre de 2016).

Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Resumen, Información de la Ciudad de México”. http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/df/ (Fecha de consulta: 8 de septiembre de 2016).

Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México. “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres en el transporte público y los espacios públicos”. http://www.inmujeres.cdmx.gob.mx/wp-content/uploads/2016/08/Informe_Estr... (Fecha de consulta: 7 de septiembre de 2016).

Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México. “Estrategia 30-100”. Presentación. http://www.inmujeres.cdmx.gob.mx/wp-content/uploads/2016/08/Presentacion... (Fecha de consulta: 7 de septiembre de 2016).

Banco Interamericano de Desarrollo. “El porqué de la relación entre género y transporte”. https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/7441/El-porque-de-l... (Fecha de consulta: 7 septiembre de 2016).

Código Penal Federal. 2012. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/9_180716.pdf (Fecha de consulta: 10 septiembre de 2016).

 

 

María José Reyes-Retana Fernández

Investigadora del Observatorio Ciudadano de la Ciudad de México

@maggierrf @OCMXsegura @ObsNalCiudadano

 

 

[1] World Economic Forum.”Which cities have the most dangerous transport systems for women?”, Marzo 2016,https://www.weforum.org/agenda/2016/03/which-cities-have-the-most-danger... (Fecha de consulta: 9 de septiembre de 2016).

[2] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. “Resumen, Información de la Ciudad de México”, http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/df/ (Fecha de consulta: 8 de septiembre de 2016).

[3]INMUJERES. “Estrategia 30-100 contra la violencia hacia las mujeres en el transporte público y los espacios públicos”, http://www.inmujeres.cdmx.gob.mx/wp-content/uploads/2016/08/Informe_Estr... (Fecha de consulta: 7 de septiembre de 2016).

[4] INMUJERES. “Estrategia 30-100, Informe a 100 días”.

[5] A partir de la entrada en vigor del nuevo Sistema de Justicia Penal en México, se denominan averiguaciones previas y/o carpetas de investigación.

[6] INMUJERES. “Estrategia 30-100, Informe a 100 días”.

[7] Banco Interamericano de Desarrollo. “El porqué de la relación entre género y transporte”, https://publications.iadb.org/bitstream/handle/11319/7441/El-porque-de-l... (Fecha de consulta: 7 septiembre de 2016).

[8] Código Penal Federal, artículo 174ª.México, 2012, http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/9_180716.pdf (Fecha de consulta: 10 septiembre de 2016).

[9]Código Penal Federal, artículo 174ª.

[10] World Economic Forum.”Which cities have the most dangerous transport systems for women?”.

 

[12]INMUJERES. “Estrategia 30-100, Informe a 100 días”.

[13] INMUJERES. “Estrategia 30-100, Informe a 100 días”.

[14] INMUJERES. “Estrategia 30-100, Informe a 100 días”.

 

 

 

 

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