Para unos, el terrorista se aparta de su rol ciudadano y para otros el terrorista a pesar de sus actos sigue siendo una persona y no un enemigo y, por ello, goza de los derechos humanos.

Me he llevado una grata sorpresa en mi experiencia con la Guardia Nacional. Sin divulgar los pormenores, podré comentar que esa instancia trabaja como un reloj.