Lejos de unir para enfrentar a un adversario del tamaño del narcotráfico, desde el oficialismo una vez más dividen porque en realidad para ellos ese no es el enemigo sino un aliado imprescindible para mantenerse en el poder.

Al oficialismo no le importa la verdad. Tampoco le aflige el daño enorme que le está haciendo a toda una generación. No le duelen las muertes infantiles por sarampión, cáncer o por falta de medicamentos. Nos toca a las y los ciudadanos despertar.