Cuando te quedes sin frenos, lo que tienes que hacer es dirigirte hacia una rampa de frenado; para poder lograrlo, tienes que ubicarte en el carril izquierdo, encender las intermitentes y tocar el claxon cuando veas un automóvil enfrente para evitar un choque, cuando veas la línea roja, ubícate sobre ella y síguela hasta llegar a la rampa, en el trayecto podrás ver los letreros que te indican la distancia a la que se encuentran. Muchas autopistas en el país cuentan con dichas rampas.

Otra gran opción es poner el automóvil en neutral y ejercer una presión constante en los frenos; con esta acción, el automóvil dejará de acelerar poco a poco, debido a que se desconectan los engranajes que van del motor a los ejes. Esto es recomendable cuando te encuentres en la ciudad o en alguna carretera en la que no existan rampas de frenado.

Por ningún motivo apagues el motor, debido a que las direcciones hidráulicas, o en el caso de los autos modernos, las direcciones eléctricas, dejan de funcionar y el volante se endurecerá y quedará inamovible; por consecuencia es probable que te estrelles con lo primero que te encuentres al frente, o en otro caso, te encuentres con una curva pronunciada la cual no podrás librar.

Activar el freno de mano tampoco es otra opción viable, debido a que al detener las llantas traseras, el vehículo derrapara y es muy probable que vuelque aparatosamente.

En el caso de las unidades pesadas como los tráilers y los torton, resulta más difícil controlar la situación, debido al gran tamaño y peso de la unidad y se complica más si lleva alguna carga.

La causa principal en el fallo de los frenos es la falta de líquido en el sistema, la cual puede ser producto de alguna fuga que hace que se drene por lo que el vehículo quedará a merced de la gravedad y los reflejos del conductor.

Esto se detecta cuando se presiona el pedal y con mucha facilidad se va hasta el fondo, debido a que no comprime ningún líquido, por lo que no se logran activar los cilindros de los cálipers y las balatas no aprisionan el disco.

Otro de los problemas muy comunes que ocasiona un fallo en los frenos es el sobrecalentamiento de los discos; esto es muy común en las autopistas y carreteras debido a que en las altas velocidades el activar el pedal del freno genera que la fricción necesaria para frenar sea mucho mayor.

Al incrementar la temperatura, el compuesto de las balatas también lo resiente y por ser una pieza de materiales compuestos, puede llegar a romper, pegar o incluso a incendiarse.

En el caso de los líquidos de frenos, la denominación DOT designa su rango de temperatura operacional. En caso de exceder de forma extrema la temperatura límite, puede evaporarse y hacer parecer que el sistema no tiene líquido; por lo que conocer bien las exigencias de nuestro auto juega un papel determinante.

La principal señal de que esto ocurra es cuando al presionar el pedal se siente como si estuviéramos pisando una esponja y aun cuando se ejerce esta presión, el auto no frena.

Si los frenos llegan a desgastarse por completo, la base de la balata comenzará a entrar en contacto con el disco, por lo que disminuye significativamente la fuerza de frenado del auto, además de que genera un ruido insoportable. Sonarán chillidos muy fuertes al momento de frenar y una vibración creciente en el pedal.

Por eso es importante estar siempre al pendiente del estado de los frenos de tu automóvil, para evitar cualquier incidente que no sólo pueda dañar a ti y a tu familia, sino a otras personas.

Fuente: Bardahl

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