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Reza por los hijos desaparecidos

Nación 14/02/2016 02:25 Julián Sánchez Actualizada 05:14

Consuela a madres, padres y abuelos que han visto cómo el crimen les arrebata a sus familiares; llega a su cita con la Virgen de Guadalupe; permanece en oración frente a ella por 20 minutos

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El papa Francisco afirmó que “Dios se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos”.

Durante la misa en la Basílica de Guadalupe, el Pontífice se refirió a las víctimas de la delincuencia y también al milagro guadalupano con las apariciones de la Morenita del Tepeyac a San Juan Diego: “En aquel amanecer de diciembre de 1531 se producía el primer milagro que luego será la memoria viva de todo lo que este santuario custodia. En ese amanecer, en ese encuentro, Dios despertó y despierta la esperanza de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras”.

Francisco cumplió su objetivo: estar frente a la Virgen de Guadalupe. Fueron 20 minutos los que permaneció en oración, bajaba la cabeza y luego la levantaba. Miraba fijamente la imagen sentado en una silla que le pusieron en el camerín de la Basílica.

Al terminar de orar se levantó y no quitó la mirada al ayate donde está la imagen de la Virgen, lo tocó y se persignó en una muestra de veneración a la Morenita del Tepeyac, a quien le rindió un homenaje durante una misa que encabezó en ese santuario acompañado de 60 obispos mexicanos e integrantes del cabildo de Guadalupe, así como miembros del Vaticano, como Guido Marini, maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias y Diego Ravelli, ceremoniero pontificio. Al acto litúrgico asistieron el presidente Enrique Peña Nieto acompañado de su esposa, Angélica Rivera; el ex presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala e integrantes del gabinete, como los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, diputados y senadores del PRI, PAN y PRD.

En su homilía, el papa Francisco, quien ofició con el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, subrayó que como lo hizo con San Juan Diego, la Virgen de Guadalupe hoy “nos vuelve a decir: sé mi embajador, sé mi enviado a construir tantos y nuevos santuarios, acompañar tantas vidas, consolar tantas lágrimas”.

El Obispo de Roma insistió en que la virgen dice hoy: “Camina por los caminos de tu vecindario, de tu comunidad, de tu parroquia como mi embajador, levanta santuarios compartiendo la alegría de saber que no estamos solos, que ella va con nosotros. Sé mi embajador, nos dice, dando de comer al hambriento, de beber al sediento, da lugar al necesitado, viste al desnudo y visita al enfermo. Socorre al que está preso, perdona al que te lastimó, consuela al que está triste , ten paciencia con los demás y, especialmente, pide y ruega a nuestro Dios”.

En la celebración reiteró: “Al venir a este santuario nos puede pasar lo mismo que le pasó a Juan Diego. Mirar a la madre desde nuestros dolores, miedos, desesperaciones, tristezas y decirle: ¿qué puedo aportar si no soy un letrado? Miramos a la madre con ojos que dicen, son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para la transformación. Por eso nos puede hacer bien un poco de silencio y mirarla a ella, mirarla mucho”.

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